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Intervención de Edurne Eguino en la presentación del Parque de la Insumisión

El 6 de octubre de 2018 se inauguró en el antiguo solar de la cárcel de Pamplona el Parque de la Insumisión, en reconocimiento a los jóvenes insumisos que pagaron incluso con cárcel su negativa a realizar el servicio militar, “la mili”, como acto de defensa de los valores pacifistas y antimilitaristas.

En 2001 gracias a este movimiento de desobediencia civil no violante, la mili quedó finalmente abolida.

Esta fue la intervención de Edurne Eguino, concejala de Izquierda Ezkerra,  en la presentación de la iniciativa a los medios de comunicación, que tuvo lugar unos días antes en el Ayuntamiento de Pamplona.

“Probablemente la Insumisión a la Mili, el antimilitarismo, ha sido uno de los movimientos sociales más importantes y con mejores valores humanos de los vividos en Navarra en el periodo democrático.

Como se ha destacado, cientos de jóvenes navarros, no dudaron en desobedecer una imposición absurda, inútil y militarista como era el Servicio Militar, como una forma radical de contribuir a una sociedad y un mundo en Paz, sin guerras y donde prime la concordia y la solidaridad, aun a costa de un importante sacrificio e implicación personal.

Jóvenes que prefirieron ser fieles a su conciencia pacifista y antimilitarista, antes que colaborar con el militarismo, aun a costa de sufrir detenciones, represión y largos periodos de cárcel. Alterando un poco uno de los lemas de la época, frente a la sumisión del “borrego caqui”, eligieron las consecuencias de ser “oveja negra”, para que nadie tuviera que ser “borrego” por narices nunca más. Y encima, lo consiguieron!. Podemos decir, sin miedo a equivocarnos, que gracias a esa lucha hoy nuestra sociedad es mejor.

Además de homenajear a esos jóvenes que fueron vanguardia en su compromiso y valores de paz y solidaridad, me gustaría hacer también mención especial a las familias, y dentro de estas, a tantas y tantas madres, y a muchas de las parejas de aquellos jóvenes. Recordamos con especial cariño a los madres y padres de AFOINA y, de ellos, a esas madres incansables que lejos de “reñir a sus hijos por rebeldes”, por “meterse en líos” que se solía decir, les dieron aliento, todo el apoyo, y que además se ponían en la cabeza de toda manifestación exigiendo la libertad de sus hijos. Sin duda, muchas de ellas fueron alma y motor de aquel gran movimiento, así como lo fueron las parejas que compartían ideales y valores pacifistas.

Por todo ello, este homenaje a aquellos jóvenes no solo es merecidísimo, es también un homenaje a sus familias, amistades y a toda la gente que tanto y tanto luchó para finalmente conseguir acabar con aquel engendro.

Con todo, no me gustaría acabar sin una última reflexión. Creo que el mejor homenaje a aquellos jóvenes será recoger su testigo de lucha por la paz y contra las guerras, su compromiso, y seguir exigiendo un mundo sin guerras, sin los refugiados que estas provocan, sin polígonos de tiro, sin venta de armas a dictaduras asesinas; en definitiva, un mundo donde prime la paz y la solidaridad. Y Estados sin Servicio Militar Obligatorio, ahora que parece que los hay que despiertan de nuevo esta idea.

Un agradecimiento final a quienes han impulsado esta iniciativa, que han reconocido en las cuatro fuerzas del cambio el apoyo que entonces tuvieron. Un apoyo y un compromiso conjunto que sigue siendo necesario para reforzar y profundizar en el cambio que nuestra sociedad requiere”.