El mapa electoral de Navarra
Cuadro de las elecciones forales de 1999, 2.003 y de las generales de 2.004:
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1999 |
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2003 |
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2004 |
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UPN |
125.497 |
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127.460 |
23 |
125.695 |
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PSN |
61.531 |
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65.003 |
11 |
112.914 |
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CDN |
20.821 |
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23.516 |
4 |
5.513 |
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IU |
20.879 |
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26.962 |
4 |
19.760 |
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228.728 |
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242.941 |
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263.882 |
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ARALAR |
0 |
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24.068 |
4 |
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EA-PNV |
16.512 |
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22.824 |
4 |
61.045 |
[NaBai] | |
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Batzarre |
6.509 |
[1995] |
7.873 |
0 |
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23.021 |
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54.765 |
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EH/Nulos-nulos |
47.271 |
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18.753 |
0 |
0 |
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PSN: elecciones forales en el período 1979-2.003
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PSN: % de voto |
1979 |
1983 |
1987 |
1991 |
1995 |
1999 |
2003 |
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19,02 |
35,87 |
28,07 |
33,36 |
20,86 |
20,28 |
21,15 |
Tercer bloque electoral (Na-Bai + HB): elecciones forales en el período 1979-2.003
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NA-BAI + HB: % de voto |
1979 |
1983 |
1987 |
1991 |
1995 |
1999 |
2003 |
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28 |
23 |
22 |
17 |
21 |
24,3 |
17,8+6.5 Voto nulo |
*Otros analistas: 15,2 bloque nacionalcita vasco (más Batasuna 6,5) y fronterizo 11,3 (IU y Batzarre)
El mapa electoral de Navarra viene determinado por varios rasgos:
a) La fuerza del centro-derecha (UPN y CDN) ¿Sufrirá un desgaste suficiente para perder el poder? O ¿la gran manifestación auspiciada desde sus filas refleja otra cosa?
b) La incógnita del PSN. ¿Recuperará los resultados anteriores a la crisis sufrida por la corrupción o no?
c) La recomposición del tercer bloque electoral formado de momento por Na-Bai y Batasuna (dado que IU se mantiene en una posición intermedia entre PSN y este bloque). Parece evidente el cambio de hegemonía a favor de Na-Bai. Pero está por ver cual será su configuración futura: el peso de Na-Bai, de IU, de Batasuna (máxime con la inestabilidad producida por su ilegalización parcial y por los obstáculos para una participación normalizada)
Este cuadro se completa con otros hechos de envergadura.
La post-tregua abierta tras el atentado de Barajas. La realidad social empuja a la desaparición de ETA. Sin embargo, tiene fuerza suficiente para continuar si lo desea; y la literatura, que transmiten sus medios de comunicación afines, no apunta en esa dirección. El último affaire de la confección de listas, de legalizaciones e ilegalizaciones de las mismas indica que unos y otros (gobierno y ETA/Batasuna) apuran al máximo el pulso con el otro, al tiempo que están interesados en no dar la imagen (cada uno) de ser los responsables de la ruptura, en apañar las divergencias internas existentes en cada bando y en mantener abiertos unos puentes que suele costar años rehacer. En cualquiera de los casos, la evolución de la post-tregua no atraviesa por sus momentos más brillantes. Ni mucho menos.
El espíritu nuevo emergente con la caída del PP en 2.004. Se encarna en el fenómeno ZP, cuya trayectoria ha sido desigual, con luces y sombras (legalización del matrimonio homosexual, débil mejora de las pensiones más bajas, mantenimiento de la tendencia descendente de los salarios frente al peso del capital, intento ¿infructuoso? de paz en Euskadi); sin embargo, ese espíritu más renovador se diluye en Navarra.
Y se encarna, asimismo, en el surgimiento de Na-Bai: que implica la ruptura con el pasado marcado por ETA y por el nacionalismo-vasco radical (su rama más esencialista y exclusivista); pero Na-Bai tiene que coliderar un nuevo proyecto para Navarra que integre el navarrismo, el abertzalismo o vasquismo; Na-Bai tiene que lograr en su seno un cuerpo común de ideas, tiene que establecer un espacio satisfactorio para los partidos y para las personas no-afiliadas que la componen, tiene que administrar la pluralidad –incluida la discrepancia pública- junto al criterio de la mayoría.
Finalmente, señalaré los temas y retos post-electorales: La reforma del Amejoramiento. El cambio social y progresista. La posibilidad de cambio en el gobierno foral y en los principales ayuntamientos. La recomposición del abertzalismo, del vasquismo y de la izquierda: seguirá el PSN y la principal modificación -en función de los resultados que obtenga y de que se consolide- se centrará en torno a Na-Bai. El futuro del abertzalismo y del vasquismo: necesita adecuarse a Navarra y para ampliar sus apoyos electorales precisan mejorar las ofertas de bienestar y de futuro para la población, la defensa de la identidad Navarra, una valoración diferente del hecho democrático español y europeo, dar por superado el franquismo, una posición más abierta y pactista con el navarro-españolismo y especialmente con sus corrientes de izquierda.