Elecciones: El cambio en Navarra
2007-05-10

El cambio en Navarra

 

El cambio se ha convertido en lugar común de las izquierdas navarras. La primera cuestión a plantearse es su viabilidad electoral. Pendientes de los datos que aporten las próximas encuestas, los datos que manejamos dicen que es posible. Por un margen muy estrecho. Y, dentro de las lógicas dudas, no sería descartable que una parte del electorado de Batasuna ante su ilegalización opte por alguna de las listas de izquierdas en las elecciones forales.

 

La segunda cuestión gira en torno al carácter del cambio en Navarra. Es compleja su definición. No será (y no lo deseamos) una simple alternancia en el gobierno. Tampoco un cambio drástico. Pero sí puede –y debe- traer cambios de envergadura. Hoy es razonable caracterizar el cambio en Navarra como novedoso (por su transversalidad, porque descansará en un eje bastante equilibrado entre navarristas, abertzales y vasquistas), tranquilo (en el sentido de limitado, de no responder a una sociedad en profunda crisis), para mejorar socialmente y para integrar a las diversas identidades.

 

En tercer lugar, para que un cambio integrador sea factible, es necesario que se produzca un buen resultado electoral en los dos polos o componentes principales del contrato para el cambio. Es necesario un buen resultado del navarrismo de izquierdas, del PSN en especial, como interlocutor fiable para ese 42-45-47% que conforma el electorado de UPN-CDN. En las actuales circunstancias de crispación no sería posible gobernar Navarra sin una confianza y seguridad mínimas para esa otra media Navarra. Y es necesario un buen resultado de Na-Bai junto a una orientación integradora y respetuosa con “los otros”. Si imperan los valores de enfrentamiento identitario defendidos por Batasuna, no es posible un cambio positivo y de largo recorrido en Navarra.

 

Y por último, hay que fijar las prioridades para el cambio: reformas de fuerte contenido social, un nuevo pacto de identidades para Navarra, la desaparición de ETA para lograr la paz, mejorar la situación de la mujer, la calidad democrática, la calidad de vida, la solidaridad internacionalista y la de aquí, impulsar el republicanismo y el pacifismo, consolidar los proyectos de memoria histórica, preparar planes anticipatorios del futuro para las generaciones venideras.