NAVARRA: FRACASA POR AHORA EL GOBIERNO DE CAMBIO
JESÚS URRA
En sendos artículos anteriores exponía el análisis postelectoral y las líneas básicas con las que Batzarre enfocaba el cambio: un cambio posible, matizado, complicado; donde el gran reto actual es romper la alianza habida durante 30 años entre la derecha y el PSN y sustituirla por un pacto de izquierdas e inter-identitario. Y alertaba ante los riesgos más evidentes: el “error socialista” y el “error anti-socialista”. Nuestra apuesta final se inclinaba por impulsar el cambio, tratando de corregir los graves problemas que inevitablemente se darían.
El proceso de negociación
El acuerdo de gobierno alcanzado es el típico pacto donde destacan las generalidades y las ambigüedades que pueden permitir un desarrollo positivo. Abarca casi todos los temas, una especie de principios, las obligaciones para con el gobierno, el reparto de carteras, etcétera. Lo más significativo reside en la adhesión de Na-Bai a
Seguramente hubiera creado problemas en sectores de Na-Bai y sin ninguna duda hubiera sido fustigado por la izquierda abertzale. Habría que haber logrado un acuerdo más satisfactorio. Sin embargo, desde Batzarre no pusimos pegas y lo apoyamos en esta fase sin dudarlo porque lo principal era iniciar el camino. Y tiempo habrá de plantear las cuestiones más espinosas que aun siendo justas requieren una sociedad más tranquilizada. Estas fueron las razones de Batzarre.
La ruptura del acuerdo se desencadena por decisión de la ejecutiva federal del PSOE con el respaldo las principales figuras del socialismo, de todas las federaciones, que, antes, no se olvide, dieron luz verde al proceso negociador y de toda la prensa estatal frente a la posición unánime de los socialistas navarros. Y en la ejecutiva regional del PSN se acata pero no se comparte dándose la siguiente votación: 17 sí, 2 no, 1 abstención. En Batzarre, desde el principio, éramos conscientes de la existencia de problemas serios para el acuerdo por parte del PSOE y PSN; problemas que, si no justifican la posterior ruptura, como mínimo, hay que admitir que son reales.
Entre las causas de la ruptura, no parece que se trata tanto de una razón directamente electoral, que sea visible en votos (curiosamente no ha aparecido ninguna encuesta al respecto) como de un problema de política general determinado por las cercanas elecciones generales (parece que el PSOE pretende reducir la cuota de riesgos o situaciones imprevisibles y quitarle al PP toda clase de pretextos, máxime cuando un ZP errático entró durante la tregua en las conversaciones de Loyola, donde se habló y semi-pactó sobre Navarra sin Navarra). Influye, sin ninguna duda, la ruptura de la tregua por parte de ETA, donde también se habló de Navarra, de Euskal Herria como entidad propia y como sujeto confuso, del derecho a decidir… en un clima de infundado optimismo por parte de ZP como se ha podido comprobar. ¿Se pretenden enmendar ahora estos errores con una posición de firmeza sin fisuras? Así también, influyen las respuestas diferentes que previsiblemente darán Na-Bai y PSN-PSOE a las cuestiones cotidianas provocadas por Batasuna-ANV en las instituciones (concejalías ilegalizadas, atención o no a sus reivindicaciones, trato a los presos, contestación a su táctica de enredo permanente para ser noticia o para buscar el enfrentamiento entre sus adversarios...) y la repercusión de todo esto en el foro público, en la controversia con el PP....
Parece ser que mal que bien, con tiras y aflojas, con presiones y con líos, con la flexibilidad exhibida por Na-Bai e IU se llega al arreglo en Navarra. Le echan un pulso mal calculado, pues, sin el visto bueno de la ejecutiva federal, el pulso está perdido de antemano. Y la ejecutiva federal rompe la baraja por un doble motivo: el político general ya señalado y el principio de autoridad o similar. ¿Ahí encajarían el intento de pacto y los volantazos del PSN? Nos resulta muy difícil –sin datos de primera mano- entrar a valorar las informaciones contradictorias e interesadas de unos y de otros que ha ofrecido la prensa y que se deslizan por la pendiente del sainete o del esperpento.
Repercusiones. UPN es el principal ganador de la crisis y previsiblemente hoy obtendría mayoría absoluta. Se aprecia una satisfacción plena en UPN. Hasta la fecha su campaña pre-electoral “en defensa de Navarra” le ha generado unos réditos indiscutibles: ha neutralizado a las fuerzas del cambio sin mayoría institucional suficiente. En el PP predomina, al menos inicialmente, el desconcierto.
Na-Bai sale claramente fortalecida en todos los aspectos. Los problemas le pueden venir a medio plazo por la falta de cambio, por las dificultades para activar a su potencial electorado, si el PSN no adopta una decisión favorable al cambio. Hay que tener presente que en el actual mapa político-electoral el cambio no es viable sin el PSN. Por otro lado, el desencadenante de la ruptura–Madrid- favorece el tradicional victimismo del nacionalismo-vasco. IU, aunque por razones obvias ha pasado más desapercibida, también puede arañar votos de la crisis del PSN.
ETA y Batasuna a corto plazo obtienen un resultado excelente: confirma su victimismo, Madrid decide, Navarra es la clave (lo cual justifica su fantasía de la territorialidad), ni a una Na-Bai super-moderada le dan nada. Sin embargo, a medio y largo plazo sus problemas de fondo persisten o se incrementan: la normalización o el avance del vasquismo navarro solo pueden venir de la mano de la distensión, del entendimiento con el navarrismo dialogante. Y la continuidad de ETA se convierte en su principal obstáculo y en el principal argumento de UPN-PP para neutralizar al PSN-PSOE en el entendimiento de las izquierdas navarras. Hasta es muy posible que la respuesta negativa del PSOE incluya a ETA como receptora-destinataria para remarcar una perspectiva de máxima dureza y de mayor cerrazón política tras la ruptura de la tregua; respuesta política que sería, a mi juicio, errónea para la imprescindible deslegitimación social de ETA.
El PSN sale muy debilitado y queda mucho peor que el 27-M. Hecha esta constatación, se abren varias incógnitas: la repercusión electoral (¿cuánto perderá en las próximas elecciones? ¿logrará recuperarse relativamente pronto?), la evolución interna (¿escisión? no lo parece, ¿deserción de gente? ¿desgaste? ¿pudrimiento de la crisis?), su posición política ante el gobierno UPN-CDN que se forma con su placet (¿oposición o colaboración? modulación calculada de una y otra alternativa). Asimismo, la crisis actual, con sus rasgos específicos, adelanta una cuestión de envergadura para su futuro, que aumentará con el fin de ETA: ¿habrá una exacerbación de la controversia navarrismo/vasquismo en el seno del socialismo navarro?; en este marco se sitúa la necesidad de revisar la relación PSOE-PSN…
La actuación de Na-Bai
En general, y de puertas afuera queda muy bien con el trabajo realizado para el acuerdo. Lo tenía fácil, pues iba a favor de corriente; máxime con un PSN debilitado, dividido, acosado por todas partes, atacado por la derecha. En este modo de proceder han influido el deseo de cambio (y la ganancia y reconocimiento que suponen para el nacionalismo-vasco en Navarra) y la garantía de debilitar al adversario, si no salía el acuerdo. Es decir, con todas las salidas Na-Bai quedaba bien a corto plazo.
Así pues, Na-Bai ha facilitado al máximo el gobierno de coalición. Era algo a lo que estaba obligada por interés, por presión de su electorado, por la correlación de fuerzas entre navarrismo y vasquismo. También hay que destacar como positivo el ejercicio de realismo desarrollado por Na-Bai. Esto es algo que lo señalan diversos medios de comunicación motivados por preocupaciones distintas y hasta contrapuestas. Unos lo ven con esperanza hacia un pacto de convivencia y otros, desde polos opuestos, con temor pues prefieren la confrontación identitaria.
Pero estos aspectos positivos, que han sido los más visibles, no deben ocultar cuestiones problemáticas. Desde la mayoría de Na-Bai no se ha promovido una cultura de entendimiento entre las izquierdas navarras de largo recorrido, que siente unas bases firmes partiendo de las coincidencias y diferencias existentes, que se zambulla hasta las cachas en una experiencia común con la otra izquierda. Esta es una asignatura pendiente. En este sentido, es muy discutible la pinza practicada sobre el PSN desde Na-Bai y el Diario de Noticias de una parte y por el bloque de la derecha y el Diario de Navarra desde la otra orilla. No nos convence ni por su conveniencia para un proyecto integrador desde la izquierda, ni por su dudosa viabilidad a la larga, ni por las repercusiones para el entendimiento entre las izquierdas. Y no contradice la legítima disputa electoral entre ambas fuerzas. Sin embargo, estas dos pegas (la pinza y la ausencia de una cultura de entendimiento) apenas aparecen en el foro público. De hecho han quedado tapadas: por las verdades sociales establecidas, por la existencia de una opinión pública heterogénea y muy activa a favor del cambio a toda costa, por la pésima gestión del PSN-PSOE a lo largo del todo el proceso, por el acierto de Na-bai e IU en la flexibilidad que han mantenido.
Abundando más en los problemas, en Na-Bai no ha habido una previsión suficientemente perspicaz de los obstáculos serios con los que tropezaba la alianza con el PSN; en particular estos tres:
a) La contradicción existente entre la demanda social de izquierdas y la situación inmadura de sus élites para este evento: la ausencia de preparación, de un trabajo de cocina y de relaciones bien trabajadas para un desafío de este calibre, sin una cultura mínima de entendimiento, sin un trabajo previo, casi sin tiempo…
b) La falta de reconocimiento sobre las diferentes situaciones existentes entre Na-Bai y PSN: Na-Bai se juega poco en las elecciones generales mientras que el PSOE arriesga el gobierno frente al PP. Las fuerzas de Na-Bai no tienen problemas con el acuerdo ante su electorado; al contrario salen favorecidas por el mismo en Navarra y en
c) La debilidad del PSN es fácilmente apreciable en sucesivos hechos: los resultados electorales, muy justos y escasos, debilitaban su necesario liderazgo; la influencia del puzzle ETA-Navarra en el PSOE-PSN resulta muy negativa para el pacto; su división interna y las carencias para consolidar el liderazgo de F. Puras (parco resultado electoral, poco tiempo, falta de claridad en su mensaje y en sus deseos); los medios de comunicación navarros y estatales, prácticamente todos, por uno u otro motivo, incluso por motivos antagónicos, han puesto contra las cuerdas a los defensores del cambio en el PSN; cuando para sacar adelante el proyecto en circunstancias tan difíciles hubiera hecho falta una colaboración extraordinaria; y en la fase final, ha sido manifiesta la debilidad del PSN para librar el pulso con el PSOE-estatal.
Controversias en el seno de Na-Bai
Y, de hecho, si bien ha predominado un clima de entendimiento en las líneas de actuación, las controversias han sido continuas y han girado en torno a varias cuestiones.
Modelo de pacto para el cambio: si convenía establecer un modelo abierto, sin concretar del todo, a desarrollar en el futuro, facilitando las cosas al PSN (incluso corriendo el riesgo de incumplimientos posteriores)... o algo muy atado en las cuestiones nacionales y en el reparto de los cargos, que pudiera poner en peligro el acuerdo.
Los límites de las concesiones a realizar. Se debatía entre sacar adelante el proceso cediendo al máximo dada la correlación de fuerzas actual y siendo conscientes de que la línea divisoria con la derecha se encuentra en que salga o no salga el pacto (no tanto en el compromiso programático formal ni en una exigencia equitativa de cargos que hubiera sido normal por parte de Na-Bai en otras circunstancias)... o correr el riesgo de que no fructificara.
La situación excepcional y compleja de
La defensa formalista y unilateral de algunas cuestiones concretas. El órgano común: incluirlo o no de forma expresa en el acuerdo (y antes en el programa electoral); valoración del mismo: bajo nuestro punto de vista se ha convertido en un símbolo y puede servir, dada su gran ambigüedad, con la condición de que ayude a desbloquear la situación actual; y ahora el órgano común se halla quemado por ETA; la defensa tan fuerte realizada por PNV y EA para incluirlo en el programa electoral confirmó la sospecha de que estaba semi-acordado en “Loyola”. Al final las relaciones Navarra-CAV quedaban plasmadas en un enunciado general. Transitoria IVª : está bien su permanencia actual como vía democrática para las aspiraciones del vasquismo navarro; pero desde una valoración realista frente a la retórica exagerada (si no hay mayoría social, vale de poco; la prueba la tenemos en estos 30 años). Al final se proponía una fórmula de compromiso: no derogarla, no activarla. Ley del euskara: defensa de la línea D en la escuela pública, al margen de las injustas restricciones actuales, donde exista una demanda social... o una modificación general de
En todos estos asuntos, por lo general, la coincidencia principal ha sido entre Batzarre y una parte de Aralar. Es evidente que la corriente social, favorable a las tesis de no poner en peligro el acuerdo con el PSN, pesaba lo suyo.
Por último, la disputa por los cargos. En esta polémica, salvo en los momentos límite, hemos estado defendiendo en solitario la necesidad de consensuar los independientes con el PSN, así como la necesidad de superar el bendito debate nominalista sobre el gobierno de coalición. Ambas desavenencias reflejaban que Na-Bai no acababa de asumir con suficiente convencimiento la realidad política actual del nacionalismo-vasco en Navarra -su peso y su asilamiento- ni la situación excepcional actualmente existente ni, en consecuencia, los problemas del PSN para el acuerdo. Igualmente, sin haberse dado una discusión clara, tenemos la plena convicción de que hubieran intentado reducir al mínimo la representación del sector no-nacionalista de Na-Bai. Otro debate menor, creo, se dio sobre si Na-Bai le ganará o igualará en votos a UPN en las próxima legislatura. Finalmente, para Batzarre ha sido un problema su ausencia en las negociaciones. Como se sabe, no se nos dejó estar en los contactos con el PSN salvo en el debate de cuestiones sociales; y nuestra información ha sido muy deficiente.
Errores e insuficiencias de Batzarre
Hemos sido impulsores del cambio de primera hora y éste no se ha dado, al menos ahora. Reconocemos que no hemos tenido una previsión suficiente de las dificultades del pacto, que cobran más fuerza tras la ruptura de la tregua y tras los resultados electorales muy ajustados del PSN. De igual forma, nos preguntamos si no debimos distanciarnos públicamente bastante más de la pinza sobre el PSN y, por el contrario, si hemos destacado suficientemente los problemas derivados del error “anti-socialista”; ésta posición no impide la crítica al PSN-PSOE con la contundencia que sea preciso. Y cabe la duda de si defendimos con suficiente firmeza la propuesta de consenso entre PSN y Na-Bai sobre los seis independientes en lugar del acuerdo adoptado por Na-Bai: dar un ultimátum al PSN si no había seis consejerías sin veto para Na-Bai; y así se aprobó el día 5 de julio. En resumen, una defensa más firme de todo lo que facilitara el acuerdo y de todo lo que ayudara a disipar los nubarrones que cegaban al PSOE-estatal. ¿Era un propósito de buenas intenciones, pero irreal ahora a la luz de lo sucedido?
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