Batzarre no ha dudado en considerar públicamente que Ino Galparsoro no debe ostentar la alcaldía de Mondragón-Arrasate, al negarse a rechazar el asesinato de su convecino Isaías Carrasco, por pensar diferente y por ser de la otra identidad. La Sra. Galparsoro con ese acto incumple una regla elemental para gobernar: ¿cómo va defender el bienestar de la ciudadanía si es incapaz de repudiar a quienes le han quitado la vida a Isaías, uno de sus ciudadanos?
Sin embargo, este comportamiento y estas ideas absolutamente rechazables no justifican para nada el encarcelamiento de la alcaldesa. Y a la injusticia manifiesta del juez Garzón se añade la inconveniencia de esta acción para lograr la deslegitimación social de las acciones de un lado de ETA y de las posturas políticas de ANV de otro.
Rechazo, pues, a una injusticia judicial manifiesta y a su inconveniencia palmaria, por más que el hartazgo social ante ETA y ante la política de ANV por su inconsecuencia en la defensa de los dd.hh. sea máxima, especialmente en España. Pero las actuaciones judiciales han de ser sólidas y no estar guiadas por las “verdades sociales”.