Educar en la diversidad; ganando en libertad
El 28-J es un día de autoafirmación en nuestra diversidad y de reivindicación de igualdad. Somos diversos en nuestros gustos y preferencias sexuales, en nuestra manera de vivirnos mujeres y hombres, como en tantas otras cosas porque cada persona es única e irrepetible. Pero todas las personas merecemos ser tratadas en igualdad. Por eso el 28-J es también una jornada de reivindicación de derechos y de reconocimiento igualitario para las lesbianas, gays, bisexuales y transexuales.
En los últimos años, es mucho lo que se ha conseguido en derechos e igualdad de trato pero todavía queda bastante por hacer. Así lo constata el informe “Jóvenes LGTB
Debemos seguir haciendo equilibrios sobre la frágil línea de la igualdad y el reconocimiento de los derechos, apoyándonos en la educación sexual como herramienta necesaria para mejorar la capacidad de comunicación, como vehículo para fortalecer la autonomía personal de chicas y chicos para poder disfrutar del sexo con mayor libertad y responsabilidad, para aprender a reconocer y respetar la diversidad, para construir nuestra identidad mirándonos en el adentro, en las emociones que nos mueven y poder así vivirnos ante el mundo tal y como queremos ser.
Educar en la diversidad no hará que los adolescentes “se vuelvan” lesbianas, gays, bisexuales o transexuales, pero sí que quien tenga esa opción o sentimiento pueda expresarse con libertad y se sienta menos solo o sola, ahorrándole mucho sufrimiento porque es importante su reconocimiento y acabar con las actitudes homófobas en la sociedad. Como también es imprescindible que podamos crecer explorando nuestra curiosidad sexual y experimentando sin miedo alguno. Todo ello, contribuirá a consolidar valores como la libertad, la tolerancia y la igualdad, favoreciendo a su vez la libre elección para desarrollarnos y para disfrutar de una faceta tan placentera como son las relaciones sexuales y afectivas.
La educación y la familia, son pilares centrales en esta carrera de fondo y tienen la responsabilidad de desempeñar esta tarea educativa. Sin embargo, la escasa educación que se imparte está excesivamente sesgada a miedos (a enfermedades o embarazos no deseados), a prejuicios (ridiculización de gays, lesbianas o transexuales) y a tabúes ante determinadas prácticas sexuales. Ignorar esta dimensión humana como se hace en algunos centros educativos y familias, negándose a hablar de sexo, es un error que sólo puede contribuir a acrecentar los problemas de desigualdades y homofobia.
Pero no sólo la educación y la familia son responsables en el reconocimiento de los derechos y libertades, en esta carrera de fondo también juegan un papel importante las instituciones y en este sentido, en Navarra estamos siendo pioneros, con la reciente aprobación de la “tramitación de la ley integral de transexualidad”, una ley que da forma a las ilusiones y a las reivindicaciones de muchos transexuales, una ley que abre camino hacia la conquista de libertades y derechos, ahondando en lo mas humano, acabar con el sufrimiento que padecen muchas personas y reconocerles el derecho a su personalidad.
La participación del conjunto de la sociedad en esta tarea es fundamental para poder ensanchar una libertad de la que todos y todas nos podemos beneficiar, porque la diversidad de personas y opciones sexuales es un hecho. Merece la pena la apuesta por la diversidad, significa ganar en libertad.
Iker Segura , Marisa Marques
Miembros de Batzarre Gaztea.
Pamplona, Iruña 18 de junio de 2009