Batzarre condena enérgicamente el atentado de ETA y muestra su solidaridad con los familiares y amigos de las dos víctimas. Las últimas opiniones procedentes de ETA o de su entorno apuntaban en esta dirección. Y desgraciadamente se han confirmado.
Nuestro rotundo rechazo es ético: no hay justificación moral para la violencia política en nuestra sociedad; es político: ETA no solo no tiene ninguna justificación a día de hoy ni ayuda en nada a los conflictos políticos existentes en la sociedad vasco-navarra, sino que ETA es un problema añadido para la sociedad; es anti-autoritario: ETA no debe pretender imponer su ideario ni tutelar a nuestra sociedad.
ETA y su particular Ley de partidos son el problema de esta sociedad, porque es una fuente continua de sufrimiento y vulneración de derechos humanos, por ello ETA debe desaparecer cuanto antes.