Urbanismo opaco
2010-01-04

Urbanismo opaco

 

Estamos en tiempos de crisis económica (unos más que otros) y eso se nota mucho en el sector de la promoción de viviendas. Al sector de la promoción – construcción, que se ha enriquecido durante el boom de estos últimos 10 años, le ha llegado la época de las vacas flacas, de la reconsideración de sus actitudes y de su negocio. Todos los promotores del estado Español están asustados porque se les ha acabado la gallina de los huevos de oro y tienen que volver a batallar con gallinas normales, de carne y hueso.

 

Esta situación hace que todos estén forzando a los Ayuntamientos a revisar (al alza, por supuesto) los planeamientos que están sin edificar. Ahora todo es llorar por las “pérdidas”, olvidándose de la inmensas “ganancias” de estos años recientes. Por esto presionan a los Ayuntamientos a que se aumente el número de viviendas que se pueden hacer en los planes vigentes pero aún no edificados. En Iruñea tenemos los ejemplos de Lezkairu – Arrosadía, Etxabakoitz – Sanduzelai, Ripagaina (compartido con otros municipios), …, en Zizur el de Ardoi, en Berrioplano el de Etxebakar, en Barañain el de Señorío de Eultza, etc.

 

En otras ciudades el problema y la presión son similares, aunque las maneras que tienen los Ayuntamientos de enfrentarse a estas presiones son bastante diferentes: unos ayuntamientos son conscientes de que estamos en un sistema democrático (caso de Vitoria), otros siguen con sus hábitos oscurantistas y escasamente transparentes (caso de Pamplona). Podemos comparar, someramente, dos actitudes municipales diferentes: Vitoria y Pamplona

 

En Vitoria se están desarrollando varios sectores de suelo urbanizable, a los que ha cogido la crisis a medio hacer, y cuyos promotores plantean hacer más viviendas para que su negocio siga adelante. Zabalgana y Salburua son dos ejemplos. El Ayuntamiento pide a los promotores que planteen públicamente sus propuestas para hacer más densa la nueva ciudad, para hacer más viviendas en el mismo terreno (que es de lo que se trata), los promotores las estudian, las razonan, las dibujan y el Ayuntamiento las expone a la opinión pública de una manera clara y fácil de entender por el más profano de los ciudadanos. La ciudadanía de Vitoria conoce estos datos, opina en la calle y ante las instituciones y, al final, éstas deciden lo que crean más acertado (independientemente de que quien escribe esté de acuerdo, o no, con esa decisión suya).

 

En Iruñea también se están desarrollando varios sectores de suelo urbanizable, a los que ha cogido la crisis a medio hacer, y cuyos promotores plantean hacer más viviendas para que su negocio siga adelante. Arrosadía - Lezkairu es un ejemplo, que se puede extender a otros muchos como el desarrollo de la nueva estación del TAV-Etxabakoitz, Ripagina u otras modificaciones puntuales de plan, de repercusiones importantes.

 

El Ayuntamiento pide a los promotores que planteen sus propuestas (nada de “públicamente”, sino en despachos cerrados y sin que se enteren ni los grupos de la oposición), los promotores las razonan, las dibujan (suponemos, porque la ciudadanía desconoce las diferentes opciones que puede haber), el Ayuntamiento se las calla, las guarda para que nadie se entere, para poder llegar a acuerdos sin que nadie sepa nada de ellas, el grupo político mayoritario las lleva a Comisión y Pleno sin informar previamente a la oposición, y lo aprueba en Pleno inicialmente.

 

El objetivo de los promotores de ambas ciudades es el mismo: más vivienda y más beneficio; la actitud de los dos Ayuntamientos no puede ser más diferente: uno con un mínimo talante democrático-participativo, mientras que otro, oscurantista y receloso de la participación y la transparencia.

 

Consecuencia de todo ello es que, decisiones como ampliar las viviendas para 3.000 habitantes en Lezkairu o 24.000 futuros habitantes en Etxabakoitz-San Jorge, se ventilan en reuniones reducidas de Promotores-Gobierno-Ayuntamiento, sin mayor debate ciudadano, pues por no hacer, ni se molestan en contestar a las alegaciones de los pocos ciudadanos informados o de los grupos municipales de la oposición. ¿Cómo es posible que un espacio urbano en el que vivirán 24.000 personas (Etxabakoitz), similar a lo que hoy es Barañain, se pueda determinar y decidir de esta manera? Eso si, pasado mañana veremos a nuestra mediática alcaldesa, explicando la renovación de aceras en su participativo programa de “la alcaldesa en tu barrio”.

 

Txema Mauleón

Concejal de Iruña