por Txema mauleón - Miércoles, 10 de Marzo de 2010 - Actualizado a las 07:44h.
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En las conclusiones del estudio, se resalta la necesidad prioritaria, si se quiere cumplir el compromiso de reducir las emisiones de efecto invernadero en un 20%, de centrarse en actuaciones en el sector del transporte, además de los servicios y residencial, así como en el fomento de la eficiencia energética y el transporte público, en lo que es de gestión municipal directa. Ante estas conclusiones, los hechos reales son que UPN destinará 0,2 millones de euros a eficiencia energética en edificios municipales y 0,5 millones a priorizar el transporte público frente al privado, de un total de 18 millones del nuevo Fondo de Inversión Local, y ello gracias a las propuestas y presiones de la oposición. Ante la aprobación de una moción de NaBai pidiendo un plan de carriles bus, se está produciendo un fuerte debate entre el personal técnico de la Mancomunidad, que quiere un plan más ambicioso, y la negativa de UPN en Pamplona a adoptar ninguna medida ambiciosa en ese sentido.
El balance de Yolanda Barcina al frente de Pamplona se ha saldado hasta el momento en este ámbito con menos metros de carril bus por la peatonalización de Carlos III (ni un solo nuevo tramo desde que está al frente), y que el uso de la bicicleta siga en un 1% de los desplazamientos frente al 40% de ciudades emblemáticas como Ámsterdam. Sin duda, esta forma de proceder denota una clamorosa falta de transparencia y un falso optimismo, que lo que pretende es ensalzar las actuaciones municipales ocultando las enormes carencias de las mismas, precisamente aquellas que afectan al que hoy día es considerado el principal problema ambiental, esto es, el cambio climático. Plantearse una reducción de las emisiones de efecto invernadero del 20% cuando entre el año 2000 y el 2008 han aumentado un 36%, no deja de ser un brindis al sol si no se aplican medidas más decididas. A este Ayuntamiento, le sobra publicidad y autobombo, y le faltan hechos.