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Memoria Histórica
17-12-2012      |      Opinión
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Memoria Histórica

Hoy recogemos la intervención de Asun en el homenaje a su abuelo Juan asesinado por defender la libertad.

HOMENAJE EN LAGUARDIA/GUARDIAKO  OMENALDIA 21-07-2012

El día 21 de julio de 2012, después de 76 largos años desde su desaparición,  unas cien personas entre familiares y amig@s nos reunimos en un bonito homenaje a mi abuelo Juan.  Recuperamos la existencia, la dignidad y el recuerdo de la vida  y del trágico e injusto asesinato de Juan Larreta Larrea, maestro, de Jesús Bonbín Hortelano, franciscano  y de un tercer joven desconocido. Fueron compañeros de fosa en el cementerio civil de Laguardia a finales de julio de 1936.

Juan Larreta Larrea, nació en Pamplona en 1881. Maestro diplomado. Ejerció en Nardués y desde 1909 hasta 1920 en Isaba, año en que fue trasladado forzosamente a Treviana (La Rioja) debido a que las actividades extraescolares del maestro progresista no les gustaban a los caciques de Isaba. A pesar de esto, Juan Larreta era considerado muy buen maestro.

¿Qué actividades realizaba en Isaba?
 
Fue promotor  de la Asociación de maestros del Partido Judicial de Aoiz y presidente de la misma con la finalidad de alcanzar la equiparación de derechos entre los maestros navarros y los maestros nacionales. Participó en actividades de la cooperativa del  valle del Roncal... Se reunía con socialistas.

En Isaba intentaron que no quedara ninguna huella suya. Y así lo hicieron caer en el olvido.
Juan llegó a  Treviana (la Rioja)  con su familia y allí ejerció el magisterio desde 1920 hasta el 18 de julio de 1936. Fue nombrado director de las escuelas graduadas de la Villa en 1923. Era quien proponía los proyectos pedagógicos de una enseñanza y de una escuela única, laica, gratuita, científica, activa, defensora de valores como la libertad, el pluralismo, la solidaridad y la tolerancia. Instauró las cantinas escolares. Preparaba fuera del horario lectivo a los alumnos que estudiaban bachillerato por libre; siendo su docencia garante de los buenos resultados que estos obtenían en los exámenes de Logroño.

Organizaba jornadas pedagógicas experimentales con sus alumnos como visitas a industrias, a conocer ciudades como Logroño o Bilbao, a estudiar la naturaleza; preparaba el día del árbol que era toda una unidad didáctica…

Organizaba actividades lúdicas y culturales para la Villa en la medida de sus posibilidades económicas: bailes, competiciones deportivas, fiestas, actuaciones teatrales… Todo lo que la escasa economía les permitía.

Don Juan  tenía prestigio de buen maestro y era muy apreciado como persona. Fue elegido Juez de Paz, cargo que no pudo ejercer por incompatibilidad con el de Director de las escuelas. Si bien era miembro de la Junta Municipal, en ocasiones ejerció como secretario y algunas veces sustituyó al Juez de Paz.

Estos fueron los “crímenes” que cometió mi abuelo: ejercer la docencia desde la honestidad intelectual en una escuela nueva y laica.

¿Cuáles fueron sus actividades  políticas?

Proclamó la República en Treviana  en 1931. Todos los 14 de abril y los 1º de Mayo participaba en los mítines. Constituyó el Círculo Socialista donde cada tarde leían en voz alta el periódico “El Heraldo”; y  allí mismo  enseñaba a leer a las personas adultas, trabajadoras del campo, que lo deseaban. Fue uno  de los promotores en la formación del partido Socialista en Treviana y en los pueblos de alrededor a donde acudía a mítines y reuniones. Treviana en aquella época fue centro de la comarca, tenía gran actividad y uno de los mayores promotores de la misma fue mi abuelo.

Estas actividades  fueron “el resto de los crímenes” que cometió.

Por ello lo pasearon como un trofeo por los pueblos y lo asesinaron vilmente haciéndole pasar una larga y cruel agonía.

Mi abuelo era viudo desde 1928; y dejó cuatro hijos y una hija huérfanos, que fueron desahuciados de su casa.

Al mayor, con 17 años, lo encarcelaron, lo torturaron… y acabó en el exilio. Hoy afortunadamente  lo tenemos entre nosotros.

Los tres pequeños Julián, Eulalio y Rafael vivieron represaliados en el orfanato de Logroño. Hasta que una familia amiga de Pamplona (mi abuela y abuelo maternos), los rescató.  Estas personas eran Asunción  Elizalde y José Ayesa. Ya habían  acogido en su casa a Pepe, el mayor de los hermanos hasta que lograron pasarlo a Francia. Y a Teresa, la hija. Ellos tenían una hija: Marisa, mi madre y un hijo: José Mari, a los que mandaron al pueblo para evitarles penurias.

Así transcurre la vida de dos familias deshechas por el terror, la muerte,  la estigmatización, la desolación, el abandono, la tortura física y psicológica, la miseria, las grandes dificultades para rehacer su vida…

 Víctimas que arrastran grandes secuelas y una herida abierta: No tuvieron oportunidad de  hacer su duelo, ni restituir ni reparar al ser querido. Y todo esto ha sido acallado durante décadas, con total impunidad para los culpables. Sin ningún reconocimiento de responsabilidades, sin justicia. Nada que ver con el tratamiento que el estado español hizo y sigue haciendo a las otras víctimas.
           
¿Cómo hemos llegado hasta aquí?
           
Ha sido un proceso largo de búsqueda y de esfuerzo por la restitución de la memoria del maestro. Fue hacia el año 1954, cuando mi padre y mi madre, siempre luchadores,  y mis tíos comenzaron la búsqueda. Regresaron a Treviana a visitar a los amigos y a saber qué ocurrió. Entonces nadie les daba información. Fue después de la muerte de Franco, cuando la gente empezó a hablar. Consiguieron testimonios de  los hechos acaecidos en Cuzcurrita y en otros pueblos. Y estos les trajeron hasta este cementerio de Laguardia en 1979. Obtuvieron el certificado de defunción de un desconocido. Y supieron que se trataba de  Juan, su padre,  gracias a la exhaustiva descripción física y de las ropas que vestía, realizada por el juez Bienvenido Martínez García, abuelo de Juantxu Martínez, al levantar el  acta.
           
Mi familia continuó la búsqueda, pero sin hallar  más resultados. Obtuvieron testimonios orales que nos han dado pistas, pero se han perdido, porque todos han fallecido. Por parte de las instituciones no encontramos ayuda ni nos facilitaron la búsqueda.
           
El nombre de mi abuelo como asesinado apareció, por primera vez, en el libro “Navarra 1936  de la esperanza al terror”. En  2002  entramos a formar parte de la Asociación de Familiares de Fusilados y Desaparecidos de Navarra; y con su  ayuda, con la colaboración de Ioseba y de todas las compañeras y compañeros, amigas y amigos  de la misma, continuamos la investigación y trabajamos por la recuperación de la Memoria Histórica.
           
Así contactamos con La  Sociedad de Ciencias Aranzadi. Jimi Jiménez investigó el caso y nos comunicó que los archivos  del cementerio correspondientes a esas fechas habían desaparecido. Por lo que continuábamos en el mismo punto de la investigación.
           
Por otra parte, contactamos  y conocimos a Jesús Vicente  Aguirre. Gracias a él mi abuelo aparece inscrito en el monumento de La Barranca de Lardero entre los Desaparecidos en Treviana. En el año 2006 organizó en Logroño junto a  otras personas el homenaje a los maestros represaliados de La Rioja. Allí, Juan Larreta fue reconocido por primera vez en público como maestro asesinado. En su  libro “Aquí nunca pasó nada La Rioja 1936” escribe  una reseña biográfica en el capítulo de Treviana.
          
Como he comentado, en  la Asociación de familiares de fusilados de Navarra  seguimos trabajando, por ejemplo en la creación del parque de la Memoria de Sartaguda, en cuyo muro está inscrito  su nombre entre los asesinados de Pamplona.
           
Ya  en otoño de 2011, Jimi Jiménez de Aranzadi, continuando con la investigación del caso, nos puso en contacto con Juantxu  Martínez. Con su colaboración tuvimos las primeras noticias de  las actas de defunción de las otras dos personas que abandonaron junto a él. En Noviembre de 2011 recuperamos la documentación de mi abuelo. Ésta, que no existía, había aparecido hace cinco o seis años en un alijo que entregó un particular  al Archivo Histórico de Logroño. Y por fin podemos demostrar que existió, que lo hicieron desaparecer y lo depuraron del magisterio, paradójicamente, después de haberlo matado.. Aparecen su expediente personal, actas del ayuntamiento, la entrada de los niños, sus hijos, mi padre y mis tíos, en la Beneficencia como “pobres”, mucha documentación… un tesoro de la historia dramática de esta familia…
           
Fue también, en Noviembre de 2011, cuando obtuvimos la Declaración de reparación y reconocimiento personal del Ministerio de Justicia. Por fin un documento oficial, reconociendo que lo mataron.
           
En Enero de este año, gracias a la investigación y colaboración de Carlos Muntión y de Jesús Vicente Aguirre, visitamos la caseta donde los abandonaron en una senda del término municipal de Laguardia. Ellos ya habían identificado al padre Bombín. Y solicitamos la colocación de la placa al ayuntamiento de Laguardia. El 21 julio  de 2012 colocamos esta placa con su nombre en el lugar donde lo enterraron  junto  a sus compañeros.
           
Ha costado mucho esfuerzo y  sobre todo  mucho tiempo: 58 años de búsqueda, 76 desde su asesinato. Y, por lo que a mí respecta, en los últimos años no lo habríamos conseguido sin el tesón de Marisa Ayesa, mi madre y sin la colaboración de todas las personas que nos han ayudado.
           
La placa está en un sitio escondido y escabroso. Pero allí fue donde los enterraron. Y donde los hicieron desaparecer. Sin embargo, han permanecido en nuestra memoria y ahora que sabemos dónde estuvieron los hemos  dignificado.
           
Muchas gracias a todas las personas que nos habéis ayudado a poder celebrar este acto. A  las Asociaciones de familiares de Navarra y de La Rioja, a la sociedad de Ciencias Aranzadi. A las amigas de Treviana y a su alcalde por el reconocimiento realizado a mi abuelo; echó un bando público en el pueblo anunciando este acto y contamos con  su presencia. Muchas gracias a los amigos de  Logroño, Laguardia y Navarra, a toda la familia y a todas las personas que nos acompañásteis. Muchísimas gracias. Esker anitz bihotz bihotzez egun hunkigarri hori  gurekin konpartitzeagatik.
           
La pena es que esto llega demasiado tarde. Que las personas que más necesitaban este acto, la hija y los hijos de Juan: Teresa, Julián, Eulalio, Rafael,  ya han fallecido hace años. 
           
Fueron terribles las penurias que pasaron. Con este homenaje, con la colocación de la placa conseguimos que no se queden  en el olvido.  El homenaje se lo dedicamos también a ellos. Y se lo agradecemos especialmente a mi madre, Marisa Ayesa Elizalde,  hija de la pareja que rescató a los Larreta, buscadora y luchadora incansable junto a su marido Julián. Mujer que continúa colaborando activamente en la recuperación de la verdad, de la dignidad y de la justicia para quienes fueron asesinados y a los que sus criminales asesinos depuraron, pretendieron hacer desaparecer y olvidar para siempre. No lo consiguieron.

Estos  republicanos asesinados por despertar conciencias  en la justicia y la libertad nos dejaron su legado, tarea que recogimos y continuamos.



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