UPSN

UPSN

OTRO Lakasta de mi misma sangre, de oficio entibador, aunque de apellido con k (komo en los diccionarios sefardíes), ha descrito a su modo en este periódico la situación institucional que, en lontananza, nos espera a la ciudadanía navarra y a todas las personas que moran entre nosotros.

Ha visto el futuro foral dominado bajo las siglas UPSN; que no son, como algún ingenuo pudiera pensar, una mera mezcla o simbiosis de UPN y PSN. Eso, añado, sería el Jisanz, un monstruo de dos caras que puede aparecerse -en Corella o en Iruña- bajo el rostro dual e indistinto de socialista y derechón silvestre de toda la vida. Además, maravilla de las maravillas, casi de milagro que no de Milagro, este ser único responde indistintamente a los diferentes nombres de Roberto y Miguel.

Las mencionadas siglas constituyen, de pleno derecho, la siguiente asociación no inscrita todavía en ningún registro y ni siquiera en algunacaja B que dé soporte a esa, hoy por hoy, pareja del derechista baile recién iniciado; así que Unidos Por Sus Nóminas es la traducción real de UPSN. Denominación bastante certera pero un tanto enteca, pues no tiene en cuenta que con ella acaba el agobio de algunos centenares de tresmileuristas (¡y sus familias!), cuya estabilidad y gobernabilidad (máximas repetidas estos días por Roberto Jiménez) dependen de esos emolumentos y tan desinteresado acuerdo por el bien de Navarra (ante todo y sobre todo como entidad amejorada sin relación alguna con nada que suene a vasco). Porque de esa Navarra uniforme, ajena a todo lo euskaldun, no esperemos la apertura mental necesaria para entender la complejidad de nuestro territorio y sus gentes, su pluralismo político real ni su propia pluralidad humana y cultural. Quizá, a su concepción del mundo como un inmenso pimiento del piquillo o espárrago de esas dimensiones, todo lo más le añadan una txistorra en tanto que límite o frontera de nuestra variada composición. Su cultura no da para más y donde no hay mata, pues la pobre patata está permanentemente ausente.

Por cierto, cuando Jiménez dice estabilidad, ¿en qué piensa? Porque si se refiere a la situación actual, resulta que lo que se desprende de esto es que hay que estabilizar el paro, el creciente desempleo, la pérdida de capacidad adquisitiva y la mismísima crisis económica. Lo cual es una barbaridad, dado que lo que habría que hacer es justamente lo contrario y lograr el pleno empleo junto al desarrollo sostenible. Operaciones estas últimas, no nos engañemos, que a la derecha en el poder navarro le interesan tan poco como la justicia social.

De momento, lo que puede estabilizarse es la imposibilidad de las mujeres navarras que deseen poner en práctica su derecho a abortar reconocido por la ley. Pues es bien sabido el boicot al cumplimiento de las normas que, en este asunto, se da en la Comunidad Foral. Y, ¿qué pasará si triunfa, como se anuncia, en el Estado una legislación de plazos? ¿saldrá Roberto Jiménez a la palestra política para estabilizar -léase legitimar- la nacionalcatólica actitud del Gobierno foral?

En cuanto a la dichosa gobernabilidad no deja de ser otro disparate. Que ya ha aparecido en estas tierras en momentos inmediatamente posteriores a la desdicha -acompañada por el verbo trincar- de las experiencias institucionales de los Urralburu y Otano. Lo que significaba y significa algo perfectamente antinatural para cualquier ser de izquierdas, consistente en hacer creer que es muy bueno para todo el mundo que gobierne la derecha. Cuando intentar pasar el mal como bien es una enorme indecencia ética, cosa que se sabe hasta en las quimbambas y es una acción criticada hasta por Fernando Savater.

Pero lo malo es bueno, proponen los actuales dirigentes del PSN, y lo mejor para las y los votantes de izquierdas (mayoría en esta comunidad) es que gobierne la derecha, que el PSN le ayude en tal función y, de propina, la estabilice. De manera que estos dirigentes socialistas navarros (no otros, que también los hay de izquierdas) han hecho el auténtico papel de comadronas de ese niño recién nacido y llamado UPSN.

En las capitulaciones matrimoniales habidas entre Miguel Sanz y Pepe Blanco, previas al surgimiento de UPSN, había un cálculo de algo ya ensayado en Cantabria y Aragón. Partidos de derecha regional, diferenciados -en las siglas- del PP, que se alían con el PSOE y se reparten el poder. A continuación, a Revilla y compañía les llaman centro, y presentan esos acuerdos como de centro-izquierda.

Pero aquí no hay eufemismos y Roberto Jiménez ha afirmado que prefiere antes la derecha -por su nombre- que el nacionalismo. Y, hay que añadir, que la misma izquierda; pues ahí están algunas actitudes más que sectarias del socialismo navarro oficial hacia IU (a quien se amenaza con aumentar el porcentaje de votos exigible para dejarle fuera del Parlamento foral), así como el olvido de las constantes intervenciones políticas de Uxue Barkos o Patxi Zabaleta que no son precisamente de derechas en Madrid ni en Pamplona.

Menudo panorama el que nos queda. Habrá que conseguir que NaBai abandone sus broncas internas sin sentido o por cercar el supuesto terreno de poder de cada partido político con orines de pantera. Deben darle a la coalición más aire de coalición y, en cuanto a IU, es preciso desearle un buen crecimiento y el abandono de alguna que otra mentalidad navarrícola. Porque fuera de IU y NaBai, así como de los muchos socialistas que rabian con esta entrega descarada del poder a la derecha, no hay para la izquierda navarra salvación posible.

Y una última recomendación: si cualquiera se encuentra por las calles de la Ribera o de la cuenca de Pamplona con un artefacto móvil pintado con las siglas UPSN, que cambie de acera; porque no es el fino resultado de alguna técnica urbana sino un peludo y caciquil animal campestre que, además, embiste.