Leticia Merino (Psicóloga Cognitivo Conductual)
El 29 de Febrero de 2009, cuando leía la agenda del periódico llamó mi atención una conferencia programada cuyo título decía: “Transexualidad proceso histórico de la represión a la inclusión de derechos” por Carla Antonelli y Martín Berenguer. La charla me parecía que podía ser interesante y acudí. Allí estaba Ioseba Eceolaza, al que aún no conocía personalmente, y allí me enteré de que esa mañana se había presentado
Poco después, en los Debatikos 2, me presentaron a Ioseba que me habló del grupo de trabajo que había creado para mejorar la ley. Me pareció una propuesta interesante lo que de momento sabía de la ley y me encantó entrar a formar parte junto a Iván, Edurne, Merche y Miguel de un grupo de trabajo con ganas e ilusión para idear, debatir y “mejorar el mundo”. Otras muchas personas han participado con su ilusión y sus buenas ideas a través del e-mail o por teléfono como Martín, Carla y Marina.
La identidad de género, el sentirse hombre o mujer, no es sólo un fuerte condicionante del comportamiento humano sino que además es uno de los pilares más profundos e inamovibles de la personalidad.
Las personas no “deciden” en el sentido convencional su identidad de género. La construcción de esta identidad no es sólo algo genético, sino que, sobre todo, se asienta en un proceso y complejo entramado de elementos biológicos y, fundamentalmente factores sociales y psicológicos. La construcción de la identidad supone un ejercicio de autonomía y madurez personal. Por eso, las personas transexuales ponen delante de nuestros ojos el significado sobre todo social del ser humano. Supone además construirse desde los ojos de una o uno mismo y no desde la mirada de los demás.
La evidencia muestra que en el 100% de las personas transexuales, ésta comenzó a manifestarse en la infancia. Las consecuencias psicológicas del no reconocimiento de su identidad abarcan factores sociales, emocionales y cognitivos. Socialmente crecen con un sentimiento de soledad en su entorno más cercano (familia, amigos, colegio) y sienten que no tienen con quien hablar.
En el ámbito emocional viven con un sentimiento de alerta constante, lo que aumenta su distancia emocional. Pueden llegar a experimentar sentimientos de aislamiento afectivo y emocional. Sienten miedo a la incomprensión y al descubrimiento.
Cognitivamente carecen de información sobre identidad de género y no cuentan con referentes positivos, no cuentan con recursos, basan su información en estereotipos alejados de la realidad.
Las secuelas a largo plazo de crecer y vivir el no reconocimiento personal y social son muchas. En muchos casos llegan a sufrir insultos, acoso psicológico, marginación, exclusión e incluso agresiones físicas. Esta experiencia de victimización y acoso psicosocial se asocia con baja autoestima, soledad, aislamiento, síntomas psicosomáticos, insatisfacción, ansiedad, evitación de múltiples situaciones sociales, depresión, automedicación, ideas de suicidio y el propio suicidio. Por todo esto era necesaria una ley integral que abarcase cuestiones educativas, sociales, laborales, sanitarias ya que aún hoy las personas transexuales sufren y padecen el desamparo, el rechazo social y familiar, un alto porcentaje de paro, que en ciertos casos no les deja otra opción que la prostitución.
El hecho transexual pone de manifiesto lo complejo de la naturaleza humana, y su infinita riqueza de construcción, de creación, de superación y lucha de cualquier limitación del ser a pesar de los condicionantes más negativos y adversos que les impone el entorno familiar y social.
Las personas transexuales pueden ahora verse reconocidas y dignificadas, pueden acceder a las libertades y derechos que hasta ahora les habían sido injustamente negados. Ahora ya podemos celebrar los buenos ratos y el trabajo al ver aprobada una Ley integral y pionera en Europa que cuenta con el apoyo de todos los grupos parlamentarios, salvo UPN, que mantiene su postura prejuiciosa y conservadora. Una ley que cumple los principios de
Beneficiarios. Todos los residentes en Navarra que con independencia de su situación legal o administrativa, tangan la condición de transexuales.
Unidad de referencia. Se creará una unidad de referencia en materia de transexualidad dentro del Servicio Navarro de Salud donde se realizarán los diagnósticos y tratamientos fijados en el marco de las prestaciones de la sanidad pública.
Derivaciones a centros especializados. La ley permite que se deriven determinados tratamientos e intervenciones a hospitales públicos o privados que cuenten con un servicio especializado en la reasignación quirúrgica de sexo. El Servicio navarro de Salud se hará cargo de los gastos derivados del desplazamiento, alojamiento y del tratamiento médico-quirúrgico de la persona transexual.
Menores de edad. Los menores tienen pleno derecho a recibir el oportuno diagnostico y tratamiento médico relativo a su transexualidad, especialmente la terapia hormonal.
Guía Clínica. Se establecerá una guía clínica con el objetivo de articular el suficiente consenso profesional en los campos psicológico, médico y quirúrgico, incluyendo criterios objetivos y estándares asistenciales internacionales en la materia.
Atención laboral. Medidas de discriminación positiva en el empleo, dentro de los mecanismos de empleabilidad e inclusión ya existentes, para favorecer la contratación y el empleo de personas transexuales.
Apoyo social. Se desarrollaran programas para hacer frente a la discriminación.
Sistema educativo. Programas de capacitación y sensibilización para aumentar la comprensión y el respeto de la diversidad de identidades de género, dirigidos tanto a docentes como a estudiantes.
Actuaciones respecto a las personas transexuales. Se establecerá un procedimiento que posibilite que las personas transexuales cuenten con documentación administrativa de forma transitoria en centros escolares, servicios sociales y sanitarios, que pueda ayudarles a una mejor integración durante el proceso de transición, evitando situaciones de sufrimiento o discriminación innecesarias.
Servicios de asesoramiento y apoyo de las personas transexuales y de sus familiares. Existirá un servicio de asesoramiento jurídico, un servicio de apoyo psicológico y social para las personas transexuales, familiares y allegados.
Iván Garde y yo, durante un café-tertulia hablábamos sobre la importancia de “la mirada del otro” en nuestra percepción y vivencia de nosotros mismos como personas, y sobre todo en relación a la identidad de género. Espero que esta ley sea un primer paso para cambiar “la mirada del otro”, para educar a las personas en el respeto, para que las personas transexuales disfruten de la atención, la comprensión, la aceptación, los servicios, en fin, las libertades y los derechos que les corresponden y que les han sido denegados durante tanto tiempo. Para que con el tiempo los niños y niñas transexuales no tengan que vivir las situaciones de sufrimiento, discriminación, estigmatización, persecución y agresión a las que todavía hoy día tienen que hacer frente las personas transexuales en muchos lugares del mundo.
Deseo que Navarra sólo sea la primera de muchas comunidades que dan el paso de progresar en esta línea de ampliación de derechos de manera integral siendo referente para otras comunidades como por ejemplo Andalucía, que ya está tramitando una propuesta no de ley para tomar medidas de forma integral. Espero que otras que ya cuentan con legislación parcial, como Madrid, Andalucia, Extremadura, País Vasco, Aragón, Asturias, Valencia, Baleares… sigan el camino de progreso y apuesta por la tolerancia, la diversidad y la ampliación de derechos de manera integral.
Vamos ahora a seguir celebrando esta ley que recoge las reivindicaciones históricas del movimiento transexual, para seguir trabajando y TRANS-FORMANDO esta sociedad en un gran arcoíris de empatía, tolerancia y respeto.