IGLESIA Y SEXUALIDAD
Milagros Rubio
Concejala de Batzarre en Tudela
El reciente documento de
Son muchas las cuestiones a corregir en tan disparatadas aseveraciones. No obstante, la primera ha de ser defender el ejercicio político de toda intromisión del fundamentalismo religioso, reivindicando la separación de poderes Iglesia-Estado que, realmente, nunca ha tenido lugar del todo en los países mediterráneos. Además, hay que recordarle a
En primer lugar, moralmente, hay que recordar sobre todo a los miles de criaturas que sufren los efectos de las guerras, la hambruna y la miseria. Recuerdo y gesto que hubiéramos apreciado en el Papa en su reciente visita preelectoral al Estado Español a cuyo gobierno tenía que haber criticado directa y severamente por su implicación en la cruenta invasión de Irak. Si el Vaticano está tan preocupado por la violencia a la que puedan verse sometidos los niños ¿Por qué no sugiere, y digo tan solo sugiere, a los políticos católicos que ejerzan la objeción de conciencia y la insumisión, ante la participación de sus gobiernos en la mayor ignominia que pueden cometer los seres humanos contra la infancia, las familias y la sociedad en general, que son las guerras con sus masivos asesinatos, sus torturas, y todos sus efectos de muerte, hambre, desolación y dolor? La inequívoca postura del Papa frente a la guerra de Irak no fue suficiente para un llamamiento de ese estilo y no impidió su connivencia preelectoral con el PP. Tan desigual posición frente a leyes y posturas de gobiernos abre una brecha cada vez mayor entre Jerarquía Eclesiástica y sociedad civil democrática.
Incluso sin desplazarnos a guerra alguna, el Vaticano y cualquier otra instancia que diga pretender proteger a la infancia, tiene que levantar su voz fervientemente contra las leyes de extranjería en las que vergonzosamente se atrincheran los países europeos. Tanto deseo de protección familiar ha de conjugarse con el conocimiento de que cada vez resulta más difícil legalmente a las personas inmigrantes la reagrupación familiar. Asimismo, son infrecuentes las muertes de mujeres embarazadas en pateras. No se permite legalizar su situación a jóvenes deseosos de establecerse aquí y, en ocasiones, de tener hijos. Y todo ello tiene lugar por decisión política. Y tampoco se puede mirar para otro lado, cuando los abusos sexuales y malos tratos a la infancia tienen lugar, frecuentemente, en el modelo familiar más bendecido por
Hay organizaciones civiles y eclesiásticas que aportan cuestiones socialmente beneficiosas y las hay que pueden hacer daño. Es de Perogrullo. Al margen de la religiosidad o no de cada cual, las religiones son parte de la cultura y filosofía social general. Las religiones presentes entre nosotros pueden jugar un papel social positivo contrarrestando con valores unas relaciones humanas mediatizadas por el consumismo, la competitividad y la falta de solidaridad. Pero también pueden sucumbir en la tentación del fundamentalismo, de que las resoluciones políticas se inscriban en un modelo religioso determinado a promocionar. Y ahí pueden dañar profundamente; en este caso, fundamentalmente, a quienes sufren las consecuencias directas del estigma que el Vaticano quiere colocar a quienes optan por vivir su sexualidad fuera de su ortodoxia. Hieren en general a quienes amamos la libertad y promovemos la igualdad de derechos para todos los seres humanos. También, me consta, duelen a muchas personas gays que forman parte de
Porque una vez más, quienes ostentamos un cargo público comprometidos con una aspiración de transformación social más justa, tenemos que levantar la voz en defensa de la libertad, también sexual y de formas de vida, y de los derechos humanos. Aquí, y en el cargo que ocupamos.
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