Condena para dos sindicalistas

Condena para dos sindicalistas

 

José Luis García

Miembro de ESK Nafarroa

 

( 01 – 06 – 07 )

 

El pasado 21 de mayo, la Audiencia Provincial de Asturias hizo pública la sentencia por la cual desestima el recurso presentado por los sindicalistas de la Corriente Sindical de Izquierdas, de Asturias, Cándido González Carnero y Juan Manuel Martínez Morala, contra la sentencia del Juzgado de lo Penal nº 1 de Gijón que les condenaba, como autores criminalmente responsables de un delito de daños, a la pena de tres años de prisión y varias multas e indemnizaciones. Una sentencia que los encausados recurrirán ante el Tribunal Constitucional.

Candido y Morala son dos sindicalistas que labraron su trayectoria y prestigio en las luchas del sector naval; y encarnan lo más genuino del radicalismo sindical en las movilizaciones obreras de los últimos 25 años en Asturias.

 

Los hechos juzgados

            Entre finales de 2004 y mediados de 2005, los trabajadores del Naval se vieron abocados a movilizarse con el objetivo de exigir carga de trabajo, reclamando a Pymar (Pequeños y Medianos Astilleros en Reconversión) que autorizase la financiación para contratar cuatro buques porta-contenedores, y evitar así el cierre del astillero.

            Entre las muchas acciones llevadas a cabo por estas fechas están las dos por las que se ha intentado meter en la cárcel a Cándido y a Morala. Se ha personalizando sólo en ellos la responsabilidad de esas dos acciones –la ruptura de una cámara de vídeo y la quema de una furgoneta abandonada en la calle–, cuando ambas fueron convocadas por el Comité de Empresa y apoyadas por los tres sindicatos presentes en el astillero: UGT, CC OO y CSI.

            El 10 de marzo de 2005, los trabajadores de Naval Gijón colocaron una barricada en una Plaza, y cuando se percataron de que la cámara de vídeo que supuestamente regula el trafico les estaba filmando, destruyeron su dispositivo eléctrico. A instancias de la Policía se abrieron diligencias, con las que se imputaba a Cándido y a Morala la quema del cajetín de la cámara. Al día siguiente, el Ayuntamiento de Gijón emitió un informe de daños por valor de 5.624,83 euros. Hasta ese momento, el Ayuntamiento, gobernado por el PSOE e IU, nunca había presentado denuncias por daños producidos en el transcurso las movilizaciones de los trabajadores de los astilleros, y menos si se inculpaba a un trabajador.

            El otro hecho del que se acusa a Cándido y a Morala ocurrió en otra manifestación anterior de la Naval, el 28 de diciembre de 2004. En esta ocasión los trabajadores quemaron una furgoneta destinada a la chatarra. A instancias de la Policía Nacional, se abrieron diligencias por la quema de este vehículo y se inculpó a los dos sindicalistas de un delito de daños y otro de desórdenes públicos. Para ambos se pidió una pena de dos años y medio de cárcel y una indemnización de 3.000 euros. El grado de contradicciones y despropósitos de los  testigos de la acusación fue tal, que el juicio acabó con una sentencia absolutoria, recurrida por la fiscalía ante la Audiencia Provincial de Asturias, que ahora ha desestimado ese recurso.

 

La solidaridad de Fernando León

            Durante los juicios, se han producido movimientos de solidaridad: el realizador Fernando León de Aranoa escribió algunos artículos de apoyo a estos dos sindicalistas. En uno de ellos, el cineasta cuenta que conoció a estos dos sindicalistas hace unos años, cuando escribía el guión de Los lunes al sol, y que fueron las imágenes de las movilizaciones de los trabajadores de Naval Gijón en los informativos las que le llevó hasta ellos. Su película está inspirada en 80 de esos trabajadores que se quedaron entonces sin trabajo, como resultado de un proceso más amplio del que quizá terminaron por ser víctimas, pero del que no quisieron ser cómplices. Las imágenes de aquellas movilizaciones en Gijón, explica Fernando León, configuraron la secuencia inicial de Los lunes al sol, y pretendían mostrar otra violencia.

            En otro de sus artículos, Fernando León dice que en México cuentan que una noche estrellada, en una placita solitaria del barrio de Coyoacán, Pablo Neruda rompió una farola de una pedrada para que la joven a la que cortejaba en un banco pudiera ver las estrellas. Pasó la noche en comisaría, pero le valió la pena: había conseguido besarla. Asegura el realizador que esta vieja y conocida historia resonaba en su cabeza cuando escribió la secuencia en la que Santa, el protagonista de Los lunes al sol, se enfrenta al juicio por haber reinventado el delito de Neruda: romper una farola en el transcurso de una movilización en defensa de su puesto de trabajo y del de sus compañeras y compañeros. Desde aquí queremos mandar un saludo y animo a los dos encausados.

 

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