Que descansen en Paz
Ioseba Eceolaza
( 17 – 06 – 2006)
Primera piedra del Parque de
Las lágrimas que no se lloran,
Esperan en pequeños lagos
¿O serán ríos invisibles
Que corren hacia la tristeza?.
Neruda
Sí, si señores, aquí están, son los familiares de los fusilados, otra vez. No se extrañen. Se escondieron para ser vistos, se callaron para ser oídos, dejaron su huella en el adoquín y ahora lo volverán a esculpir. Son el diccionario del sufrimiento que dejaron de llorar, para sonreír ahora de dolor y esperanza. Estuvieron escuchando, lo hicieron para no molestar. Se retiraron para salir con más fuerza.
Dejaron de respirar en la calle para coger oxígeno para este nuevo camino de lo concreto, que es un parque de homenaje. Se metieron en la mina, cogieron el cincel para esculpir un homenaje, voltearon la mesa una y mil veces, para que al fin salieran los planos. Hicieron reuniones y reuniones para clavar con fuertes estacas su palabra. Dieron la vuelta a la tierra para hablar con ella, y esta les susurro los mejores árboles para un homenaje como este. Los poetas del metal han dibujado sus imágenes en el parque, los poetas de la palabra han sellado con el lápiz su homenaje y los familiares han pintado en el cielo los pájaros que siempre, siempre darán alegría a este espacio.
Que no se quejen los que no creyeron en nosotros, que no se oculten los que no nos dieron nada, no se avergüencen los que firmaron para homenajes baldíos, no se hagan los sordos los que estuvisteis “reunidos”, no os miréis más las manos los que las tenéis sucias de no cogernos el teléfono, esa suciedad está en el alma ya no se limpia. Tranquilos, vosotros os iréis, ellos se quedarán porque ahora el presente es suyo, tal vez el futuro también. Dejarnos de mirar los que les habéis quitado la mirada a los ojos de los familiares, por no poder soportar su sincera tragedia.
No os perdáis los que en aquella comparecencia buscabais vuestras medallas, negando entonces nuestros envites ante los desaparecidos. Porque son huesos en el camino, calcio en la mirada y reencuentro en la sombra de nuestros corazones. No nos deis ahora palmadas en la espalda, los que nos visteis como una amenaza ante vuestros pasados galones.
Pensar ahora ante nuestra invitación afectiva, los que cada día, cada minuto, cada segundo, nos habéis repetido que ya era hora de olvidar, que no removiéramos la tierra con las paladas de la esperanza.
Tragar saliva cada vez que recordéis que nos habéis intentado dar lecciones para no actuar con “venganza”, cuando estos familiares han navegado siempre en la estilosa educación de quién se sabe con la razón y no necesita grandilocuentes términos ni gestos de rencor ante algunos políticos que no han sabido, o querido, estar a la altura.
Vuestros afilados puñales, ahora ya, los dobla el viento, vuestras homilías caen al precipicio de nuestra fe, porque es dignidad
Vuestros colmillos, no nos asustan, ante las urgencias municipales nunca pasadas, ante las abstenciones ya tenemos medicina.
Nos pedís homenajes para todos, cuando sois incapaces siquiera de admitir que en Navarra las balas sólo tuvieron una dirección. Os colgáis del precipicio de aquel 10 de marzo del año 2003, hito en la memoria histórica cuando el parlamento de Navarra realizó un pleno extraordinario en homenaje a aquellas personas fusiladas, como lo hacen los ciegos murciélagos en sus silenciosas cuevas.
Nosotros vivimos en paz con la sociedad, vosotros vivís en guerra con vuestras entrañas, porque sabemos que a algunos las hormigas les bailan en el pecho de arriba abajo.
Nuestras horas son minutos cuando recordamos, para vosotros son siglos, porque miráis a este tren como lo hacen las vacas. Montaros de una vez. Ya no podéis volver atrás, pero podéis cerrar la puerta para comenzar un nuevo camino en el recuerdo.
Los familiares presentan este parque, porque el homenaje no es efímero. Es para siempre, en la noche y en el día, en el invierno y en el verano, cuando llueva y cuando no, cuando se vayan del poder unos y vuelvan otros, siempre quedará cosificado nuestro más eterno recuerdo. Porque ellos se merecen que sus nombres estén cosidos a un muro, testigo de lo que ocurrió.
Recordar que en esas plazas donde habéis saludado, está presente todavía el fantasma de esos paseos a las viudas. Sabed que habéis estado en los bares de donde salieron las listas, y adonde iban los asesinos a decir, “hay que matar hasta la raíz”.
Esas carreteras por donde os habéis desplazado tienen el sudor de algunos funcionarios de
Aquel 10 de marzo de 2003, de donde sale este parque, se cansaron de las tinieblas del olvido, se dieron cuenta de su raíz, porque nadie puede enterrarles para siempre se vistieron con las mejores galas.
Ella sonrió con temor pero, con esperanza. Porque hoy sabe que su vida nunca más será olvido, se abrazan por él, por todos. La cabeza alta, como siempre. Llegó el momento de soñar despiertos. Esa lágrima antaño de impotencia ahora baila la mejilla, entre el presente y el futuro. Por que la sociedad responderá a la última ayuda que necesitan, la económica.
El brazo de bajar persianas se torna bastón, para aguantar el peso de la emoción, la voz baja de hablar sobre esto se vuelve alfiler para agujerear la seda de palacio, ese mismo palacio donde dos actores nos quisieron dar una patada, y al final tuvieron que escuchar lo que más temen, la verdad de lo ocurrido, por que los familiares hablan de la verdad del pasado, hablan de los silencios de algunos calculadores políticos.
Vamos a descolgar todos los silencios, tiempos que cubrieron los labios. Vamos a bordar en la bandera del futuro “Que aquí estuvimos…y no les olvidamos"
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