Quitando sombras
Ioseba Eceolaza
( 21 – 01 – 2005 )
Cualquiera que sea abierta o secretamente defensor del Frente Popular, debe ser fusilado […] Hay que sembrar el terror, dejar sensación de dominio eliminando sin escrúpulos ni vacilación a todos los que no piensen como nosotros.
El General Mola.
En la guerra pierde toda la sociedad, pero en la guerra civil de 1936 hubo algunos que perdieron más. En Navarra no hubo frente de guerra alguno, pero sin embargo hubo 3.000 fusilados. La sinrazón descerrajó la tranquila y estival convivencia ciudadana con sus monstruos de hierro.
Perdieron los que tuvieron que sufrir, a parte de la ejecución de un familiar, los insultos de sus vecinos, la dificultad de encontrar trabajo, las miradas acusadoras de gran parte de su entorno y un largo etcétera.
Y es que en Navarra una cortina de silencio ha cubierto estos acontecimientos, a pesar de afectar directamente a varias decenas de miles de ciudadanas y ciudadanos navarros que en la oscuridad de las cocinas y no sin miedo han transmitido de generación en generación aquella horrible tragedia.
La memoria, en definitiva, no es un mero amor al pasado, sino un ejercicio sincero y profundo de solidaridad con las víctimas de la historia.
Ningún discurso ni ninguna forma de consenso serán justos, si no tienen en cuenta a todas las víctimas, por que ellas hablan de la verdad de la historia, ellas sacan los colores a los discursos políticos insolidarios, ellas denuncian los consensos entre poderosos que no oyen sus gritos y olvidan su memoria.
El olvido desea silenciar el dolor de las víctimas pero, ante esto, el potencial subversivo de la memoria reclama los conflictos no solventados, las esperanzas incumplidas.
En torno a 104 campos de concentración, alrededor de 40.000 desaparecidos, a nivel estatal. Por eso el “no miréis hacia atrás”, “el no remováis lo pasado”, caen como una pesada losa, como una bala que descarga frontalmente contra su dolor. Alguien dijo que "los pájaros no pueden ser enjaulados por que son del cielo", ahora se dice que la memoria no puede ser ocultada por que es de todos y todas.
Cuando se habla de reconciliación hoy, se está acuchillando el sufrimiento de los familiares y se está bombardeando la historia. Ya se han pasado los miedos del pasado, los ruidos de sables ya no retumban en los enmoquetados pasillos de nuestras instituciones, por lo que es necesario dejar a un lado esa excusa.
En Alemania e Italia los partidos conservadores ya hace años que pidieron disculpas por los regímenes dictatoriales de su historia. Algunos partidos de izquierda tuvieron que hacer este acto de constricción con su propia historia de violaciones de los Derechos Humanos. El juez Garzón actúo contra Pinochet por 1200 casos de desaparecidos, aquí se cree que puede haber en torno a los 40.000. Montaros a este tren antes de que sea tarde.
En el año 1976 por orden de Martín Villa todos los cuarteles de
En alguna parte de nuestra sociedad habitó el silencio durante demasiado tiempo, ahora salen sus ecos.
Se trata de luchar contra los eufemismos, símbolo del ocultamiento que sufrieron estos hechos en la época franquista. Cuando en las actas de los ayuntamientos a la hora de referirse a un cargo público asesinado se utiliza el término "cesado" se está aumentando el dolor, cuando se habla de "fallecidos" en la guerra civil también. Cuando en algunos sitios se prohibe a las viudas ir de negro se les empapa de dolor, y cuando como causa principal de muerte se contempla las causas naturales o las caídas en una fuga donde hubo 187 asesinados no se está más que echando más sufrimiento a la memoria de sus familiares.
Sin embargo se dibuja en el rostro el maquillaje de la dignidad. Por encima de las mejillas enrojecidas de tanto llorar, se aprieta la mano para recoger la memoria y desterrar el olvido. Sé que el sufrimiento continúa, que las puñaladas prosiguen, que el dolor se eterniza.
Por eso, se demuestra que la memoria no es aséptica, no habla de los nombres en abstracto. La memoria del sufrimiento no nos habla del “sujeto” o de la “humanidad”. Nos habla de la víctima en concreto, con nombres y apellidos. Nos habla del hermano, del vecino, de la madre. Del que vivió en Villava, en Sartaguda, en Oronoz y desapareció.
Cuando las casas se colgaron de los gritos, la luz se atascó en la mañana y el verano se tornó tormenta, cuando el drama se suicidó contra los tejados, el temblor se abalanzó sobre la tierra y la muerte se perdió entre los árboles, aparecieron ellos y ellas que llevaban la piel desgastada por oscuros sollozos, que tienen alma de oro y rosas, puños de pétalos y lágrimas de semilla, por eso las entrañas de la tierra ya están preparadas para hacer florecer claveles rojos.
“… Estos que ves, españoles rotos, derrotados, hacinados, heridos, soñolientos, medio muertos, esperanzados todavía en escapar, son, no lo olvides, lo mejor del mundo. No es hermoso. Pero es lo mejor del mundo. No lo olvides nunca, hijo, no lo olvides”
Max Aub.
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