Paseos entre la barbarie
Ioseba Eceolaza
( 22 – 05 – 2006)
El pasado 10 de mayo se realizó una visita al fuerte Alfonso XII, a la que acudieron los Alcaldes de Pamplona y
Por ninguna parte aparecía la memoria histórica, trágica novia del devenir de ese monte. Ninguna forma de recuperación del entorno de nuestro monte Ezkaba será leal y real sino tenemos en cuenta el carácter simbólico que ese espacio supone para la recuperación de la memoria histórica. No podemos hacer un Área Recreativa y dejar fuera, como un oscuro oasis, al Fuerte.
Testigo de lo que digo es el homenaje que todos los años se tributa el 22 de mayo en la puerta del fuerte. Este año se conmemorara el 67 aniversario de la mayor fuga, en donde 795 hombres sin ayuda exterior y desesperados por el maltrato y el hambre lograron huir de una de las cárceles mas duras y tenebrosas impuestas por el franquismo, en busca de la anhelada libertad.
En el atardecer de ese 22 de mayo de 1938, cuando el temblor de los luceros comenzaba a nacer, se entregaron a una fuga desesperada que pronto sería segada por el poder franquista, con la colaboración de la mentira. Rejas de miedo y fusil que hicieron el trabajo sucio para matar a los huidos.
Los descalzos pies, convertidos en zapatillas de nube, corrían entre las zarzas de ese monte. Era el hambre, la libertad, la extenuación quién corría, quién obligaba a los pasos a seguir hacia el crepúsculo. 584 capturados y 208 masacrados.
Cada pueblo suele tener en su historiografía oficial y popular acontecimientos que hacen más singular el pasado de cada lugar. Por eso es necesario mantener vivos en el recuerdo esos capítulos, porque especialmente esos hechos singulares son los que ayudan a crear y asegurar la identidad, especialmente la colectiva.
A esta represión directa se le unió una represión tal vez más cruel que la anterior, la difamación y la muerte del testimonio. Los medios de comunicación del momento no tardaron mucho en calificar a estos fugados como indeseables y a la propia fuga como un hecho sin importancia. Por eso mismo es necesario que la verdad no sea vencida y les devolvamos el sitio que merecen en el recuerdo y en la historia.
Actualmente el fuerte está en unas condiciones de abandono más que evidente, y así dejan que un manto espeso de zarzas y de hierbas cubra la espantosa imagen de las piedras que fueron testigos de la tuberculosis y de la tortura. Además se pueden ver con facilidad que el entorno también está en una situación de abandono por la existencia, por ejemplo, de escombreras, vertidos de basuras y erosión de los caminos. Con todo lo mencionado, es urgente abordar la recuperación del monte para la naturaleza, para los habitantes y para la memoria histórica. Desarrollando propuestas como la de crear recorridos para el senderismo y los paseos naturalísticos, circuitos en bici, centro de interpretación de
No podemos obviar lo que allí ocurrió, no podemos seguir escupiendo una y otra vez sobre la memoria de los que se dejaron la vida por luchar a favor de la libertad y la dignidad. Fue una fuga de esperanzas incumplidas, un presuroso viaje acariciado por el aire primaveral de lo que pudo ser y no fue, una fuga de muchas espinas y pocas rosas. Una huida con la fuerza de la dignidad apenas prendida del pelo.
Pero fueron unos huidos extenuados por la fuerza de su lucha, cuarteados por el trabajo de sus ideales, espejo entero de la esperanza. La hierbabuena se colgó de sus desgarradas prendas para mecerse entre el espesor del aire contaminado por la represión. Por eso cada año, el 22 de mayo las estrellas lloran de alegría por ver como baila el recuerdo a la noche, en este amanecer de memoria y de nudos atascados en las gargantas de los presentes, que ya era hora.
--------------------------------------------------------