Ley del Vascuence un cambio necesario
Ioseba Eceolaza
( 16 – 06 – 2005 )
En unos días va a tener lugar
En el año 1986 el Parlamento de Navarra aprobó
Esta Ley Foral 18/1986, que es por la que se detalla la división lingüística de Navarra, resulta claramente artificial y discriminatoria, por lo que es necesaria su modificación, más si tenemos en cuenta que la realidad sociolingüística que podría haber justificado la división de Navarra en tres ámbitos lingüísticos ha quedado ya desfasada, como lo indican, una y otra vez, tanto los datos de matriculación en el modelo D como la adhesión al fomento del Euskera que demuestra mayoritariamente buena parte de la ciudadanía navarra.
Está en juego la situación del Euskera, pero también está en juego algo más. Está en juego la altura de miras que deben demostrar algunos de los representantes parlamentarios apoyando una nueva regulación por y para el Euskera.
Cuando una Ley, como esta, traza caprichosamente una línea gruesa, se crean situaciones de injusticia, agravios y lugares oscuros. Muestra palpable de ello es la situación alegal de las ikastolas de la zona no vascófona o la surrealista situación de los valles de Elorz, que aún situándose a pocos metros de la zona mixta y aún habiendo demanda para ello, no es posible legalmente construir una línea D pública. Una Comunidad como
Entendiendo que es una realidad que el uso y conocimiento del Euskera es heterogéneo en Navarra, se propone la oficialidad del Euskera en todo el territorio navarro sobre la base de la voluntariedad. Este hecho impedirá que se den situaciones graves de discriminación en cuanto, en estos momentos, en una zona de Navarra la administración no ofrece siquiera la posibilidad de estudiar en Euskera en el modelo público.
A mi juicio el Euskera forma, de una manera sustancial, parte de la identidad cultural compartida por los navarros y navarras. Además se constata que el Euskera es uno de los elementos más queridos y sentidos por buena parte de la ciudadanía, sea vasco parlante o no. Por lo tanto hay que tomarla como tal, es decir, como una parte fundamental de la sociedad navarra y de su desarrollo como Comunidad.
Considero que el consenso en materia de política lingüística es una actitud obligada, de ahí lo de la altura de miras, pero también lo es que esta actitud debe tener como base el respeto y el fomento del Euskera desde la administración. Este consenso se debería concretar en una legislación integral sobre la utilización del Euskera en todo el ámbito geográfico-administrativo de Navarra. Este consenso conllevará además que actitudes viscerales contra el euskera y actitudes patrimonialicistas sean desechadas.
El idioma como tal es un elemento fundamental de socialización de la persona. El plurilingüismo es un valor en alza en el conjunto de las sociedades occidentales.
La lengua debe entenderse como un elemento integrador, amable y acogedor con las diferentes realidades lingüísticas que existen en Navarra. El pacto cívico por el Euskera busca el fomento de una de las lenguas propias de Navarra y preservar una actitud respetuosa hacia esta lengua, más allá de las mayorías que en un momento dado se puedan dar.
A estas alturas no valen las excusas, no vale decir que algunos tratan de politizar el euskera, no vale abanderar la doble moral por la que se dice que se respeta el euskera pero luego no se fomenta. No vale el inmovilismo, día tras día vemos como esta Ley genera una serie de injusticias y agravios que crean un malestar evidente entre gran parte de la ciudadanía.
Tenemos una oportunidad que no podemos dejar escapar, debemos actuar con responsabilidad y también con cariño, con cariño a esa lengua que ha marcado parte de la huella que el tiempo ha dejado en esta tierra.
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