19ª Marcha Antipolígono
Milagros Rubio
Portavoz de la Asamblea Antipolígono
( 04 – 06 – 2006 )
Bi urte geratzen dira, Defentsa Ministerioa eta Bardeetako komunitatearen arteko hitzarmena amaitzeko eta oraindik ez du iñungo nafar erakundeak desegiteko pausurik eman. Honen kontra gaudenok, entrenamendu militarentzako erabilera deuseztatzen dugu, hauek Irak-ekoa bezala, giza sufrikario haundiak sortzen dutelako. Eta zer nolako armamentu erabili den argitzea eskatzen dugu, berriz ere. Horregatik gaude hemen, horregatik martxa honetan, jada hemeretzigarrena, berriz topo egiten dugu.
El hecho de que con esta sean ya diecinueve las ediciones de la Marcha al polígono de tiro de Las Bardenas convocadas por la Asamblea Antipolígono , merece alguna reflexión. Tengamos en cuenta, además, que antes ya habíamos hecho otros intentos y marchas. Que ha habido y hay mucha gente implicada en en la organización de este evento con la ilusión puesta en el desmantelamiento del polígono de tiro. Que son muchas personas anónimas quienes hacen con ilusión las pancartas, los festivales, las charlas, los textos. Quienes nos suministran agua. Recordamos este año muy en espacial a JoseMa que, tras tantos años de trabajo, se ha marchado sin ver realidad su sueño. Nos llena de satisfacción que, al contrario de lo que ha sucedido en otros lugares, ni el tiempo, ni el cansancio, ni la frustración han vencido a nuestras motivaciones; y si no lo han hecho durante todos estos años, que lo sepan muy claro este Ministerio de Defensa y cualquier otro que pueda relevarlo, tampoco lo harán los siguientes.
Sin embargo, esta satisfacción no nos hace inconscientes del hecho de que el polígono de tiro y bombardeo más grande en toda Europa a disposición de la OTAN, sigue aquí horadando esta erosionada tierra, socavando deseos antimilitaristas, expoliando eso que algunos llaman soberanía Navarra, poniendo en riesgo nuestras poblaciones, experimentando armamentos cuya composición desconocemos. Cincuenta y cinco años de polígono de tiro y bombardeo en las entrañas de nuestro territorio, es demasiado tiempo. ¿Qué han hecho los okupas de este séptimo de infantería durante todos estos años? ¿Dónde han hecho fructíferas sus prácticas estos hombres de provechos? Sabemos que en estos últimos cincuenta y cinco años algunos de los ejércitos que entrenan en Las Bardenas han andado metidos en numerosos conflictos bélicos, entre los cuales los hay de tanto relieve como los de Vietnam, Libia, El Golfo, Afghanistán y de nuevo Irak. Sabemos que en sus contiendas, en esas en las que han hecho reales los juegos que en este fuerte llevan a cabo, han derruído viviendas, dinamitado arte e historia, deshecho infraestructuras, enriquecido en no pocas ocasiones las arcas de sus próceres y… lo más doloroso de todo, sembrado pánico, sufrimiento y miles y miles y miles de muertes. Esa es la cruda realidad, esa es la auténtica utilidad de este garito. Ese es el revulsivo principal de nuestras conciencias. Por eso, señores de los ejércitos, señores de los Ministerios, señores de cuantas instituciones competentes se lavan las manos: En nuestro nombre, no. Aquí estamos. No caerá sobre nuestra conciencia ninguno de vuestros “efectos colaterales”.
Y ahora podríamos preguntarle en vano al destacamento “¿Qué hace un tipo como tú en un lugar como este?” y seguir preguntando qué puñetas hace un polígono de tiro y bombardeo, un lugar de entrenamiento para las guerras, en un parque natural, en una reserva mundial de la biosfera. Pero los soldaditos pondrían cara de mus, su mandatario rostro serio y enjuto. The answer is blowing in the wind y nadie podrá pronunciar la respuesta. Sin embargo no es invención ni surrealismo. Existe. Venir a las Bardenas a celebrar el día Mundial del Medio Ambiente, como pretendía Gladys del Estal, podremos hacerlo cuando hayamos conseguido desmantelar este polígono y convertir esta parcela en Reserva Integral. Mientras tanto, a las Bardenas venimos un día como este, a dejar en evidencia el mantenimiento de un polígono de tiro y bombardeo en el corazón de un parque natural y reserva mundial de la biosfera.
Cabe preguntarse por qué. Por qué consiguen mantener aquí esta instalación militar, por qué lo consienten Comunidad de Bardenas, Gobierno de Navarra y ayuntamientos afectados. Por qué no se reclama esta tierra para Navarra. Por qué se consientes usos contrarios a las ordenanzas, por qué esa pasividad del Gobierno Navarro ante la declaración de este territorio como “Zona preferente para los intereses de la Defensa”. Hay varias respuestas: la primera se llama “a sus órdenes mi capitán”. La primacía de los ejércitos sobre los intereses civiles es evidente. Los ejércitos pesan mucho. La segunda se mide en votos; si continúan obteniendo el respaldo mayoritario de los ciudadanos, no ponen en cuestión esta presencia militar en el corazón bardenero. La tercera es aquella de “todo el mundo tiene un precio”. Durante el franquismo la compensación económica no era necesario que fuese elevada; la dictadura imponía el polígono por un cánon anual de 20.000 de las antiguas pesetas. Al comenzar la democracia, en 1.979 el cánon ascendía a 779.130. Pero en la democracia, podía sacarse pecho y arreciaron las protestas. Y llegaron los seiscientos millones de pelas al año y el reparto de la mitad de ellos entre ayuntamientos, valles y monasterio y la adquisición del noble edificio de la Comunidad de Bardenas, y del edificio de enfrente y de Los Aguilares…
A todas estas “causas” tenemos que darle la vuelta con nuestras movilizaciones. Por eso estamos orgullosas de que no hayan vencido nuestras ganas tras diecinueve ediciones. Porque sabemos que habrá algún momento propicio, en el que serán aún superiores y la gente dirá basta. Sólo entonces las Instituciones Navarras presionarán de verdad por el desmantelamiento del polígono de tiro de las Bardenas. Sólo entonces no existirá la paradoja de tener un polígono de tiro y bombardeo en un parque natural. Sólo entonces estaremos seguros de que no experimentan aquí ninguna sustancia ni armamento que contamine nuestro medioambiente y dañe nuestra salud. Y ese entonces queremos que sea el 2008 y no hay signos positivos en esa dirección. Tendremos que ponernos las pilas estos dos años y mover cuantos hilos seamos capaces. Exigir responsabilidades, presentar propuestas, llevar a cabo movilizaciones, unir fuerzas y esfuerzos.
No vamos a parar hasta desmantelar el polígono de tiro y bombardeo de las Bardenas. Parque natural, sí; polígono de tiro, no.
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