Inteligencia y generosidad

Inteligencia y generosidad

Milagros Rubio

Parlamentaria de Batzarre

( 14 – 05 – 2001 )

 

            A la hora de enviar este artículo, ETA ha vuelto a atentar desoyendo de nuevo la voz de la mayoría social del electorado de la CAV que le grita que pare de inmediato. Ha atentado además contra un periodista y mediante una revista de un movimiento pacifista vasco. En este ambiente, es decir en el mismo que antes de las elecciones en cuanto a la violencia de ETA se refiere, le ha tocado a PNV-EA gestionar su triunfo en las urnas. Ibarretxe ha declarado que una victoria electoral tiene que administrarse con inteligencia. Cierto. También tendrá que hacerse con generosidad. Ambas cuestiones, inteligencia y generosidad, ayudarían a poner un poco de cordura en la actual situación política en la Comunidad Autónoma Vasca y, de rebote, podrían servir para el resto del país. Máxime teniendo en cuenta que los resultados electorales son un reflejo de la pluralidad y mestizaje de ideas y sensibilidades de las y los habitantes de la CAV.

 

            El rumbo que precisa la sociedad vasca es el mismo que precisaba antes de las elecciones. No dependía de éstas la bondad o no de determinados planteamientos. Sin embargo, los resultados ayudan a corroborar la conveniencia de algunos postulados. Por ejemplo, queda claro que el órdago enviado por PP-PSOE contra el nacionalismo vasco, ha sido un rotundo fracaso. Ni el atosigamiento de algunos medios de comunicación, ni el mensaje machacón de PP pretendiendo unir nacionalismo y violencia, ni la inmovilista posición de PP y PSOE con respecto a la Constitución española, ninguno de ellos han podido hacer variar la firme posición de la mayoría social vasca a favor del diálogo como medio para abordar sus problemas, en defensa de la legitimidad de sus aspiraciones soberanistas, y en rechazo de la violencia de ETA y de los afanes centralistas del partido del gobierno español. Las urnas lo evidencian. Como evidencian la existencia de importantes sectores sociales vascos que se sienten españoles.

 

            Todo ello reafirma la necesidad de superar frentes nacionales estancos. Ajuria Enea, Lizarra Garazi, pactos antiterroristas diversos... son el resumen de escenarios caducos e insuficientes. Los foros que precisa el conjunto de Euskal Herría para abordar sus conflictos, y también por tanto la CAV, no deben excluir a ninguna de las partes, superando las dinámicas tendentes a la confrontación inter-étnica o inter-comunitaria, crando un clima de respeto mutuo y de convivencia mínimamente satisfactoria para las identidades que conviven en un mismo territorio.

 

            Pero afrontar la situación con este talante, no requiere tan sólo el esfuerzo y generosidad de la opción electoral más votada en la CAV. Hace falta también un cambio de actitud en todos los demás. Las primeras declaraciones de los representantes de PP y PSOE no aportan demasiadas pistas sobre ese necesario cambio. El PP, lejos de los protocolos habituales de felicitaciones a los triunfadores en los comicios electorales, se ha limitado a reconocer quién ha ganado, reconocimiento que ya aportan las propias urnas. El PSOE ha dicho qué es lo que exigirían a PNV-EA para poder gobernar con ellos, pero no ha dicho qué tendrían que replantearse en su propio rumbo. Puede que todavía sea pronto, o puede que nadie esté dispuesto a hacer lo más difícil, la autocrítica y correspondiente corrección de posiciones.

 

            ¿Y qué decir de ETA? ¿Será capaz de escuchar lo que le ha dicho el electorado de la CAV o continuará con sus injustificables atentados? Ya estaba claro antes lo que pensaba la mayoría social vasca. En este caso la de la CAV no lo ha podido decir con más nitidez: no a la violencia, sí a la reivindicación de aspiraciones nacionales por medio del diálogo y del trabajo político. ETA debe dejar de atentar de inmediato.

 

            Euskal Herritarook ha recibido su propio mensaje. Una buena parte de su base social tradicional ha tomado otras opciones electorales. Los portavoces de EH pueden decir lo que quiera, pero si de verdad se quedan tan sólo con lo que han dicho hasta el momento, con la verdad parcial de que muchas personas que votaban EH han votado PNV-EA por miedo a lo que pudiera venir de una lehendakaritza de Mayor Oreja, estarán haciendo oídos sordos a las numerosas voces que han hablado en las urnas. Me refiero a las numerosas voces que votaron EH antes y ahora no. Una cuestión concreta: rechazar el Parlamento Vasco como institución territorial reconocida por buena parte de la sociedad vasca, es puro autismo. ¿Cómo interpretar la participación de un 80% del electorado de la CAV? ¿Acaso no es eso un reconocimiento de la realidad territorial diferenciada de Euskal Herría? La CAV, Navarra e Iparralde son tres teriitorios de Euskal Herría con sus propias especificidades e instituciones. Respetar lo que digan los habitantes de cada uno de esos territorios por separado, es cuesión básica. Por otra parte, si EH pretendía ser la unión de diversas opciones de la izquierda abertzale –pretensión rota ya en Navarra tras la ruptura de la tregua por parte de ETA- y ha obtenido en la CAV los peores resultados de su historia, peores incluso que cuando se presentaba sóla HB y en la época Oldartzen, EH tendría que ser capaz de salir de su discurso monocorde y reflexionar. Imprescindible es reconocer que además del miedo a Mayor Oreja,  los votantes de la izquierda abertzale han tenido otros motivos para votar otras opciones, entre las cuales: rechazo contundente a las acciones de ETA, negativa a aceptar la posición acrítica de EH ante ETA, distancia con las posiciones políticas tan poco asentadas en la realidad que vienen caracterizando a EH en los últimos tiempos, e incluso algún sector podrá añadir la desatención a algunas reivindicaciones sociales de izquierda.

 

            Total, que hace falta tanta autocrítica y cambio de rumbo políticos como hacía antes de las eleccciones de la CAV. ¿Están dispuestos a ello los principales protagonistas?. En cualquier caso un buen gobierno en la CAV tendría que plantearse hacer frente a cuestiones diversas. Entre ellas, partiendo de que existe un problema de actividad armada pero también un problema político de convivencia entre comunidades nacionales distintas, cuestiones que es preciso separar hasta donde se pueda, apuntaré: profundizar en el autogobierno y reconocimiento legal del derecho de autodeterminación, facilitar el final de ETA, trabajar por el respeto a la vida y a los derechos humanos de todas las personas incluídas las y los presos, optar por el diálogo y la integración de las diversas sensibilidades nacionales,  apostar por políticas sociales progresistas, y llevar una política activa en la mejora de las condiciones de vida de la población más pobre y desfavorecida, especialmente de la población inmigrante. Bajo esas premisas se situará sin duda el examen a que sea sometido el futuro gobierno vasco por parte de quienes se sientan en la CAV parecido a como nos sentimos en Navarra las gentes de BATZARRE.

 

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