En el PSOE hay destacados defensores intelectuales del Estado laico. Francisco Bustelo, Gregorio Peces-Barba o Antonio G. Santesmases, son representantes acreditados de esa tendencia con la que tengo no pocas afinidades. Ideario que nada tiene que ver con el anticlericalismo y sí con el proyecto de neutralidad institucional ante el fenómeno religioso, ante todas las religiones. Pensamiento inequívocamente a favor constructivo de la libertad de conciencia y la libertad religiosa.
Pero el Gobierno español dirigido por el PSOE ha caminado en dirección contraria a esa necesaria –y no lograda- separación de las iglesias del Estado:
-No ha denunciado los Acuerdos de 1979 con el Vaticano, vulgo Concordato, que siguen vigentes y son el origen de casi todas las contradicciones y malestar entre el Estado, la sociedad civil y
-Esos Acuerdos se gestaron de forma paralela a
-Acuerdos que limitan negativamente la soberanía del Estado español, quien queda obligado a responder por decisiones de
-El Tribunal Constitucional ha declarado de modo incongruente la validez de esos despidos por participar en una huelga o por el ejercicio de otros derechos fundamentales, mientras dure la validez de los citados Acuerdos (lo cual depende casi en exclusiva de la actitud del Gobierno español).
-Despidos que le han costado al erario público decenas de millones de euros (no menos de 100 según diversas fuentes).
-El Estado español financia, de manera privilegiada, a
Por su parte, a la jerarquía de
Este Gobierno y sus dirigentes socialistas han cometido el mismo error que Santiago Carrillo en el proceso constituyente: considerar a
La última manifestación episcopal de Madrid debería hacer reflexionar al Gobierno y al PSOE porque de nada valen los comunicados de respuesta, más o menos laicos, ni las quejas –explícitamente cristianas- de José Blanco. Ya en el año 2005, Gregorio Peces-Barba calificaba como un mal augurio que el Gobierno de Rodríguez Zapatero no denunciase los Acuerdos con el Vaticano y anunciase el mantenimiento de los apoyos económicos estatales. Y decía Peces-Barba de modo textual y premonitorio: “Estas palabras conciliadoras –las del presidente Zapatero- no van a servir para disminuir la tensión ni para avanzar en un consenso real imprescindible; al contrario, van a envalentonar a sus sectores más radicales” (
Así ha sido desdichadamente. Lo que ha de hacer meditar a los socialistas y a todas las personas que defendemos la laicidad. Incluso esto tiene su moraleja navarra, con un consejo que me permito dar a nuestros y nuestras socialistas. En lugar de aplicar el nacionalistómetro para saber quién es más nacionalista vasco en nuestro más que pequeño mapa, a ver si emplean un laicómetro para aprender quién está más a la izquierda y quién se contenta con lo que diga y haga esta derecha navarra, cuyo Gobierno foral se ha hecho famoso por impedir el aborto legal en nuestra comunidad y obstaculizar así de manera flagrante la libertad de las mujeres. *catedrático de Filosofía del Derecho.
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