Navarra: resultados y comentarios post-electorales
I.- Los resultados arrojan los siguientes datos:
UPN: 133.059 votos (39,29%). Tiene una subida suave en votos y en porcentaje. Mantiene su representación. Obtiene una mayoría clara. La derrota estatal sufrida por el PP a pesar del ascenso en votos una influencia negativa. M. Sanz apunta cierto desmarque de la línea del PP en el pasado: pide consensos básicos entre los dos grandes partidos. Por zonas: sube en Pamplona-Cuenca, Ribera y Zona Media; baja en Tierra Estella, Sangüesa y Zona Norte. A corto plazo, no se cuestiona el gobierno actual en Navarra. A medio plazo, no se modifica su panorama para las forales: es difícil que UPN obtenga mayoría absoluta; a ello se suma que debe abordar el cambio de liderazgo y está por ver qué le deparará el PP en el futuro.
PSN: 117.920 votos (34,58%). Consigue una ligera subida de votos; y sobre todo hay que destacar su recuperación plena de la crisis habida en torno al gobierno alternativo en Agosto. Mantiene su representación. Todo esto queda muy reforzado por la victoria estatal y por mantener el gobierno. Por zonas: sube en todas salvo en
NA-BAI: 62.398 votos (18,53%). Obtiene una ligera subida de votos y mantiene su representación. Por zonas: sube en todas y baja en la zona Norte, si se compara con las generales, no así con las forales (-15.000 votos, un 19,48%). Los resultados de Na-Bai son buenos y se ven fortalecidos por la evolución que han seguido fuerzas más o menos similares a ella en otras partes.
IU: 11.098 votos (3,29)%. Cosecha una pérdida muy importante de votos y de porcentaje, que se agrava con el clima estatal de enfrentamientos internos. No obstante, la sangría de votos podía haber sido peor (-3.000 votos en comparación con las forales). Para IUN es central el desenlace que depare el debate en el conjunto de IU. Aquí pueden aguantar. Por nuestra parte, nos concierne lo que pase y debemos tender puentes, colaborar, estudiar despacio todo esto...
ANV/Batasuna: Es difícil cuantificar con exactitud la abstención activa que ha respondido a sus llamamientos. El sociólogo Ander Gurrutxaga le atribuye 14.000 en Navarra (y 155.000 en
Voto pro-vasquista en Navarra: 62.398 votos (18,53%). A lo que habría que añadir la abstención promovida por el mundo de ANV/Batasuna (aproximadamente un 3% más: unos 14.000 votos). De manera que sigue moviéndose en las constantes conocidas.
Conviene resaltar, en resumen, un dato concluyente: la estabilidad electoral en comparación con los resultados de las anteriores elecciones generales en 2.004. La estabilidad no contradice otro dato evidente: el principal triunfador es el PSOE y a escala Navarra el PSN. Pero los resultados electorales permiten asimismo, por último, que las tres principales fuerzas se auto-asignen un reparto de éxitos: cada cual puede realzar justamente los suyos.
II.- La campaña de Na-Bai. En lo que hace a Na-Bai, los resultados electorales revelan un serio problema respecto a los objetivos que se había propuesto, a las expectativas que había creado y a la orientación de su campaña. Veamos.
Ha habido una falta palmaria de realismo en los objetivos: 2 diputados y un senador, un 30% en Pamplona-Cuenca, un 10% en
Se ha diseñado un producto que era más anti-PSOE que anti-PP. Lo cual es erróneo, encona las relaciones con los socialistas, favorece a los partidarios de la colaboración con la derecha en el seno del PSN... En lugar de una línea ante el PSOE más compensada (y crítica en lo que sea preciso).
Se ha presentado a Na-Bai como la única voz de Navarra, postura que ofrece una imagen de prepotencia o repite el latiguillo nacionalista-vasco vía “somos los auténticos navarros”. Na-Bai representa a un 18-23% de la población y debe respetar y tener en cuenta que hay fuerzas navarras con otra forma de entender la defensa de sus intereses y de sentirse navarros que son tan legítimas como la suya. Estas otras formas toman cuerpo en la identidad navarro-española y se organizan de acuerdo a ella; y desean estar representadas en las Cortes generales por ZP y por gente socialista de Navarra en el caso del PSOE, por UPN y Rajoy, o por Llamazares y gente de IUN en el caso de IU... Con la salvedad, además, de que en esta ocasión han logrado más del 80% de la representación en la sociedad navarra.
Se ha abusado en la campaña de dar lecciones de ética, de otra forma de hacer política, etcétera. Tiene que haber mas humildad y no pretender impartir lecciones en materias en las que sólo se ofrece retórica o que simplemente entran en contradicción con algunas prácticas cotidianas fácilmente detectables por cualquier observador...
III.- Contexto actual del cambio. El primer argumento no ha variado: las dificultades de UPN para conseguir la mayoría absoluta (o junto con CDN, que tiene un horizonte francamente difícil, agrandado con la retirada de su líder Alli). Éste sería el primer requisito para el cambio de izquierdas: disponer de mayoría parlamentaria para sacarlo adelante.
Tampoco ha variado el segundo argumento: las contradicciones e intereses opuestos existentes en las dos partes (PSN y Na-Bai) que lo pueden protagonizar. En este lote entran no sólo las enormes desconfianzas existentes en ambas partes o la falta de entendimiento entre sus élites respectivas o la necesidad de introducir cambios en las dos partes (conciencia de que se necesitan mutuamente y de que ambas deben cambiar sus actitudes, su cultura)… Estas cosas también están conectadas en el fondo con la excepcionalidad y la complejidad de la situación existente en Narrara derivada del fenómeno de ETA, de su valor simbólico en la disputa entre el nacionalismos vasco y el español así como de la pluralidad identitaria… o con las interferencias de ETA y de Batasuna.
Por otra parte están los problemas específicos del PSN: la falta de claridad y de una política consecuente en el rumbo hacia la izquierda, hacia lo social, hacia un acuerdo inter-identitario, hacia las alianzas... que son las coordenadas que deberían situar el cambio en Navarra. En este lote se siguen detectando las desconfianzas existentes en una parte importante del centro-izquierda navarrista y de un modo mucho más amplio en el centro-izquierda español para un acuerdo con el nacionalismo-vaco y con Na-Bai. O, dicho de otra forma, la inexistencia de unas bases firmes y elementales para una colaboración seria entre PSN, Na-Bai e IUN así como la ausencia de una experiencia de colaboración contrastada entre dichas fuerzas. Los errores de ZP en las conversaciones de Loyola, en la negociación con ETA sobre la cuestión navarra durante la última tregua le han condicionado al PSN a la hora de optar por el cambio: sometido al chantaje de UPN-PP (al final se rinde y les da el gobierno) y no se arriesga al acuerdo con Na-Bai.
En cuarto lugar se encuentran los problemas de Na-Bai: sin una voluntad suficiente para entender los problemas del PSN (sean los mencionados o los derivados de la huella de ETA o de su propia debilidad -en parte producida por la política de ZP hacia ETA con la cuestión navarra- o de la excepcionalidad y complejidad navarras). Na-Bai tropieza, asimismo, con dificultades de muy diverso tipo para realizar una política ajustada ante ETA y ANV/Batasuna. Las dos fuentes tradicionales del error anti-socialista tan asentadas en las bases de Na-Bai (el anti-españolismo abertzale y el anti-PSOE de la izquierda radical) le condicionan y son un freno para las corrientes renovadoras de Na-Bai. Máxime si se combina con una política super-agresiva hacia el PSN. Na-Bai no cultiva una relación exquisita con el aliado central para el cambio (con el PSN) ni se toma conciencia de que dicha relación se ha de llevar a cabo en unas condiciones muy difíciles y ante un competidor mucho mejor situado (UPN y Diario de Navarra).
No se pueden ignorar, finalmente, los problemas que entraña la persistencia de ETA. El punto de partida es que ETA cuenta en Navarra con la representatividad electoral más baja de su historia y con una capacidad nula para determinar la inclusión de Navarra en Euskadi. Y, sin embargo, mantiene la capacidad de incidir en la política y de desestabilizar la situación. ETA ejerce esa función mediante el chantaje ventajista al exigir el derecho de autodeterminación y la territorialidad a cambio de abandonar la violencia; lo ha intentado en la negociación con el gobierno y en las conversaciones de Loyola. Y ha anunciado que seguirá ejercitándolo mediante el asesinato y la amenaza. La acción de ETA se ve complementada con la interferencia practicada por ANV en ciertos espacios de izquierdas y sobre todo en los medios abertzales. Se trata de una política sinuosa, dirigida hacia fuerzas como Na-Bai, que se desarrolla a través de la división, del enredo, de la confusión, del palo y la zanahoria... enteramente subordinada a la estrategia de ETA, que ha sido un obstáculo importante para el cambio de izquierdas e inter-identitario en Navarra al cual se ha opuesto además, y que impide lo que debería ser la colaboración normal entre las izquierdas navarras.
IV.- Reorientación del discurso a favor del cambio
A la sociedad que representa el PSN así como a la representada por Na-Bai e IUN le interesa un cambio de izquierdas y un pacto de convivencia inter-identitario. Y esto pasa por un acuerdo razonable y sólido a tres bandas, donde el PSN exponga y negocie los límites y las condiciones que considere oportunos. Un pacto de estas características sería, sin duda, una pieza muy positiva para el arreglo del laberinto vasco; algo en lo que están interesados el PSOE y el PSE. Condensaré las que deberían ser, a mi juicio, las líneas básicas del cambio en Navarra.
Un cambio basado en un avance para la convivencia de identidades y para las causas sociales, progresistas, de izquierdas... supondría un paso adelante muy evidente para
La previsible línea del PSN para los próximos años es facilitar la gobernabilidad de UPN en Navarra, sazonada de cierta oposición en algunas materias, y presentarse como la alternativa central para las forales de 2.011. Esta línea se inscribe en la operación puesta en marcha por ZP de meter una cuña entre PP y UPN pagando el precio de permitir el gobierno UPN-CDN en minoría. Con ello el PSOE persigue dar salida a la formación del gobierno navarro, un problema para el PSOE en especial tras la ruptura de la tregua, debilitar al PP sembrando discordias en su alianza con UPN y defenderse de las tarascadas del PP en temas como ETA o la cuestión navarra. Esta maniobra nos parece muy criticable por varias razones. Primero, porque impide el entendimiento entre las izquierdas y, en definitiva, el cambio en Navarra. Segundo, porque implica la subordinación del PSN a la derecha y el debilitamiento de las políticas sociales, progresistas y favorables a un entendimiento inter-identitario. Tercero, porque margina de hecho el pro-vasquismo navarro sin causa justificada y fomenta el frentismo. Y, por último, porque es disonante con la evolución del nacionalismo-vasco de Navarra en detrimento de ETA y Batasuna. Lejos de coadyuvar un cambio general en las relaciones y en la cultura del entendimiento entre las izquierdas la perjudica y da alas a las tesis anti-socialistas menos evolucionadas en el seno de Na-Bai. Sin embargo, con los resultados electorales en la mano se antoja casi imposible que el PSN vaya a modificar a corto plazo su actual orientación.
Na-Bai, dicho a modo de resumen, tiene que hacer sus propios deberes: ser más comprensivo con los problemas del PSOE-PSN con su electorado, tener en cuenta la excepcionalidad y complejidad de Navarra en estos momentos, desarrollar una política distinta ante ETA y ante Batasuna/ANV, impulsar una política de entendimiento entre las izquierdas… Por otra parte, tras haber librado y perdido un pulso contra el PSN debe dejarse de veleidades y ensoñaciones para sustituir al PSOE y convertirlo en un partido-bisagra, que son irreales o acaban siendo un producto anti-PSOE o se convierten en un obstáculo innecesario para el cambio.
V.- Rechazo total de ETA
La política de Na-Bai con respecto a ETA y al mundo de ANV/Batasuna requiere rupturas importantes, que pueden contradecir parcialmente la trayectoria seguida por el nacionalismo-vasco y por la izquierda radical y que pueden entrar en contradicción con sus intereses electorales. A modo de ejemplo, citaré algunos trazos de la misma:
a) La deslegitimación social de ETA es imprescindible para cualquier salida positiva. Por razones morales y democráticas de principio, porque combate las ideas del otro mediante la muerte, la amenaza o la extorsión… Y por razones políticas, porque su persistencia dificulta enormemente una buena convivencia de identidades y también un cambio progresista y de izquierdas en Navarra.
b) Exigirle a ETA que desaparezca, incondicionalmente, sin contrapartida política alguna, pues el futuro de cualquier sociedad democrática corresponde a su ciudadanía, y para nada debe residir en un grupo para-militar.
c) A partir de la desaparición total y contrastada de ETA debería propiciarse una salida no revanchista: que cierre las heridas de la violencia; que legue a las generaciones venideras una enseñanza clara acerca de la tragedia de la violencia, que no trae más que males para todos; que reconozca la dignidad humana de todas las víctimas habidas; que deseche la cultura de la violencia y el chantaje en una sociedad democrática; que aborde con generosidad el problema de los presos y exiliados…
d) En la lucha contra ETA, el Estado de derecho debe respetar escrupulosamente los derechos humanos. La actuación de los jueces y de todos los diferentes cuerpos de seguridad del Estado, ha de respetar los derechos fundamentales de todas las personas, incluidos quienes han asesinado o quienes han colaborado con los asesinatos. La vulneración de los derechos humanos por parte del Estado democrático de derecho es una practica execrable a la que se debe responder con tolerancia cero. Y la piedra angular a la hora de que las actuaciones judiciales sean correctas o no -al enjuiciar movimientos asociativos más o menos próximos a ETA- reside en separar lo que deviene de ETA de aquello que no es una actividad política complementaria dentro de un entramado político-militar y que no forma parte del mismo. A menudo, resulta una tarea ardua y difícil si se quieren respetar las garantías de un Estado de derecho. Pues ETA juega con ventaja y con las cartas marcadas ante un régimen democrático.
VI.- Una crítica firme a Batasuna/ANV
Es necesaria una posición exigente ante ANV por su política seguidista de ETA y por su inconsecuencia al no rechazar la vulneración de los derechos humanos que ETA realiza hasta el extremo de matar por pensar diferente o por ser de la otra identidad. Y esto no solo no contradice sino que adquiere plena coherencia con una defensa exactamente igual de exigente de los derechos humanos, cuando es el Estado de derecho quien los infringe. Pero estas denuncias han de hacerse con justicia, sin exageraciones, sin dar carta de legitimidad a todo lo que procede del mundo de ETA y Batasuna, sin “mezclarlo” en un apoyo genérico o ambiguo a su causa...
Es preciso mantener una actitud de lejanía, de no-condescendencia con un partido político que apoya políticamente (o mira para otro lado) ideas, acciones, prácticas que implican el asesinato, la amenaza constante, el exclusivismo, la supremacía identitaria... Actuaciones éstas que entran en flagrante contradicción con los valores democráticos y con los postulados básicos de la izquierda.
Lo cual no impide colaborar con ANV, como con cualquier otra fuerza, en la defensa de intereses concretos y positivos de la población. No hemos de negarnos a ello. Ahora bien, hemos de hacerlo sin ceder al chantaje de que a cambio hay que mirar para otro lado ante la vulneración de los derechos humanos; hemos de hacerlo sin aparecer como un bloque compacto que está de acuerdo en lo sustancial; hemos de hacerlo midiendo las circunstancias concretas, sopesando los pros y los contras, sólo cuando el motivo del acuerdo esté plenamente justificado.
Se debe combinar la firmeza con el dialogo, cuando sea posible y conveniente. Pero se debe dejar clara la diferencia política. Debe quedar patente que no tenemos un vínculo, un cordón umbilical con estas organizaciones. Y es importante que la sociedad perciba con suma claridad estas posiciones y que no somos un conglomerado unificado. Y debemos, igualmente, ser intransigentes frente a la tortura, frente a determinadas actuaciones judiciales, frente a las deficiencias de la ilegalización y ser radicalmente críticos con el Estado de derecho cuando se producen estas barbaridades y frente a las leyes que las permiten.
VII.- El entendimiento entre las izquierdas: Na-Bai, PSN, IU
Que implica, sobre todo, cultivar el entendimiento con el PSOE-PSN. En el ámbito estatal, esto debería traducirse en apoyar, desarrollar y mejorar las políticas positivas del gobierno así como en criticar y presionar al gobierno en cuantas materias sea preciso. En cuanto al ámbito navarro, requiere un planteamiento compensado de exigencias y de compromisos por parte de Na-Bai.
Al PSN hemos de exigirle un cambio de rumbo hacia la izquierda y una actitud favorable a desarrollar lo que nos debería unir a las izquierdas navarras. Este cambio del PSN sería correlativo al que se ha producido en Navarra en el campo pro-vasquista con la aparición de Na-Bai en sustitución de Batasuna.
Por su parte, Na-Bai ha de comprometerse con una política firme en contra de ETA y de crítica a Batasuna/ANV en los términos antes comentados, en la solidaridad con las víctimas causadas por ETA (pues con las otras víctimas siempre se ha dado), en la aceptación de la realidad Navarra y en el fomento de la convivencia de identidades.
Na-Bai debe hincar el diente a los obstáculos existentes para una colaboración entre las izquierdas. Parece evidente que no se trata exclusivamente de la mala fe socialista, como a veces se plantea desde sectores de Na-Bai, sino que hay problemas reales derivados de la excepcionalidad que acarrea el fenómeno de ETA en Navarra o de la animadversión que existe en la sociedad de centro-izquierda española y en sectores de la izquierda navarrista hacia el nacionalismo-vasco y todo lo que suene a pro-vasquista. Es necesario superar esta situación para hacer frente a la presión ejercida por buena parte de los medios de comunicación, sobre todo fuera de Navarra. Es una tarea a resolver seriamente y con urgencia.
Los tiempos que se avecinan pueden abundar en la confrontación entre las izquierdas navarras. Hay acuerdos municipales que se hicieron mal: sin acordar programa ni equipo de gobierno y en algunos casos contraviniendo la voluntad de las gentes afectadas (que eran radicalmente contrarias al acuerdo), lo cual no es fácil de reconducir positivamente. Puede darse una actitud revanchista por parte de la dirección del PSN a la luz de los resultados electorales. No son las mejores circunstancias para invocar el cambio ni una reflexión conjunta, favorable para el cambio. Sin embargo, un pacto para la convivencia de identidades, una política de avance social y progresista a favor de la mayoría y de los sectores más desfavorecidos y los deseos de la sociedad de izquierdas requieren el entendimiento sobre unas bases sólidas. Con el enfrentamiento actual no vamos a ninguna parte.
Jesús Urra