Cambiando mentalidades para erradicar la violencia
Iker Segura y Marisa Marqués
2008-11-24
El 25 de noviembre es el Día internacional de la eliminación de la violencia hacia las mujeres. En esta jornada cobran una importancia central las exigencias y propuestas para la erradicación de todas las formas de violencia que se expresan en diferentes ámbitos y en particular, en la pareja.
Parece necesaria una mirada compleja porque este problema, el de la violencia de género atenta contra derechos humanos básicos, a la vida, a la integridad personal, a la libertad y a poder vivir en paz, y pone vuelta al aire valores morales fundamentales que deberían sostener la convivencia de las personas, también de la gente joven. Es grave por sus dimensiones y por el ámbito privado en el que se produce, queda oculto en las viviendas y afecta a las relaciones familiares y de pareja, y son de gran importancia para los sentimientos, afectos y seguridad de las personas. Por eso es un problema de toda la sociedad que sólo con su implicación puede resolverse.
En la actualidad, según el Instituto de
Distinguir los tipos de maltrato o agresión sexual sufridos, la gravedad de éstos, la duración, el deterioro físico y psicológico ocasionado en la persona agredida es importante. Porque no todo es igual, aunque todo sea reprobable. Porque no tienen los mismos efectos y no pueden tener el mismo tratamiento. Tiene interés “atender a la carta” y que la sociedad estemos preparada para afrontar y responder a las diferentes situaciones con las medidas precisas, adecuadas y a medio plazo. Y además hemos de trabajar por reforzar la autonomía de las mujeres, la mediación y la reeducación.
Y pensando en la gente joven, la prevención y la educación social. Todo ello bajo la premisa de trabajar por el cambio de mentalidades y a favor de la igualdad entre mujeres y hombres. Porque mientras haya relaciones de dominación va a existir maltrato y este no es un problema que resolverá
Entre la gente joven, estas actitudes de no tratarse bien, responden en muchas ocasiones a situaciones en donde no se respeta el espacio personal, queriendo controlar y saber a todas horas dónde o con quién está tu pareja. Es frecuente que se justifiquen los celos como muestras de amor. En cuantas ocasiones hemos escuchado decir “si no se enfada por que hables con fulano o fulana es porque le das igual”, o entre amigos “joder, hace un montón de días que no nos vemos acaba de volver de vacaciones y en vez de quedar conmigo, se pira con sus amigos del instituto…”. Los celos o las relaciones de exclusividad y de posesión, son factores de riesgo en potenciales conductas violentas y son actitudes que están muy asentadas en la sociedad y que la gente joven las sentimos como propias.
También los roles que nos hacen jugar. Por ejemplo: mi hermano, le habían ligado. Se le acercó una chica en un bar, le pidió fuego, comenzaron a hablar y ella se lanzó. “Una guarrilla”, comentó con sus amigos. Esta situación demuestra claramente que no existe un trato igualitario entre chicas y chicos, o ¿a caso diríamos de él que es un guarillo? Y el caso es que la chica le gustaba, porque dice que tenía personalidad y un buen culo.
Tampoco nos tratamos bien cuando pretendemos romper acuerdos a los que previamente habíamos llegado o cuando afrontamos los conflictos de forma agresiva, insultándonos o tratándonos con desprecio…Este tipo de actitudes no se identifican por la gente joven como intolerables, incluso, se pueden llegar a considerar “normales” en las parejas, ya que aparecen en muchas ocasiones entrelazados con concepciones problemáticas respecto al amor. Pero son reprobables y se pueden reciclar, reparando el daño que se haya podido ocasionar. En la pareja, como en toda relación, hay que establecer los límites de lo que resulta intolerable y hemos de trabajar por establecer unas relaciones de igualdad porque deseamos amores de calidad.
Porque como dice Fina Sanz "en las últimas décadas, mujeres y hombres se han cuestionado su estar en el mundo, su manera de amar, la relación con su cuerpo y su sexualidad. Paulatinamente ha ido cambiando la estructura familiar, las relaciones entre la pareja, las relaciones homosexuales y lésbicas se hacen visibles, cambian las relaciones con los hijos e hijas, e incluso la manera de concebirlos. Estamos viviendo realmente una serie de cambios sociales y relacionales importantes en el exterior y
sin embargo, "los cambios internos no se han producido tan rápidamente. Porque existe una subcultura de las mujeres y otra de los hombres (femenina y masculina) que implica roles de género que aprendemos y reproducimos".
Y es que nos parece muy importante cambiar las mentalidades.
Batzarre Gazteak