Tergiversaciones sobre la nueva cárcel

Tergiversaciones sobre la nueva cárcel

 

 Julen Mendiguren

 

            SON ya muchas las veces que con el tema de la nueva cárcel de Navarra se ven noticias comentadas, reportajes, artículos y editoriales, en los que se abusa, no digo que siempre se haga de manera consciente, de la tergiversación en el planteamiento del problema.

 

            Si se escribe un artículo con el titular La cárcel de Pamplona llega a albergar a 280 reclusos y se sitúa cerca del colapso , seguido de un texto en el que se culpabiliza al Ayuntamiento de Pamplona, a movimientos vecinales, ecologistas, etcétera, de oponerse a los planes del Ministerio del Interior por construir una nueva cárcel en la colina de Santa Lucía-Soltxate, se está tergiversando por partida doble. Primero por enmascarar a los verdaderos responsables de la mala situación de los reclusos, y en segundo lugar por dar a entender que la solución del problema viene de la mano de la ocupación masiva y drástica de la última reserva paisajística y espacio natural que queda en Pamplona.

 

            En nuestra compleja sociedad existen bienes y servicios que pueden entrar en contradicción. Frente al interés general, de fuerte contenido social y urgente necesidad, de que todo el mundo pueda acceder a una vivienda, puede chocar el también interés general por preservar los ríos, las costas, los espacios verdes, los montes, los bosques, la pureza del aire. No se puede permitir urbanizarlo todo, ¡bastantes salvajadas se han hecho ya!, para satisfacer el primer interés a costa del segundo.

 

            El Ministerio del Interior no puede pretender construir una cárcel nueva derruyendo el Casco Viejo de Pamplona. Por muy necesaria y urgente que sea, con todas las declaraciones de interés general que quiera, con todas las ventajas de la centralidad que se buscaran, no puede hacerlo. Chocaría con el interés general de conservar vivo, proteger y potenciar el corazón de nuestra capital. Pero además, si existen muchos otros sitios para poder construir la nueva cárcel, ¿a quién se le ocurriría semejante desfachatez?

 

            Y si resulta que es una desfachatez plantear la construcción de una nueva cárcel a costa del Casco Viejo, ¿por qué no se considera también un despropósito el hacerla a costa de un espacio natural, de un monte que tiene evidentes valores paisajísticos, del último amplio espacio protegido medioambientalmente, con vocación de parque comarcal, que nos queda en Pamplona?

 

            En los casos de contradicción entre dos bienes y/o servicios de interés social o general, lo lógico y racional es analizar el modo de preservar ambos, de buscar la forma de que ambos puedan coexistir para el bien social. Solamente en casos extremos y circunstancias excepcionales tendrá que llegarse a la exclusión de uno por otro, y siempre después de un profundo estudio de lo que se pierde y lo que se gana con dicha exclusión. ¿Se han estudiado las posibles alternativas para construir la nueva cárcel sin arrasar la colina de Santa Lucía ni causar graves daños medioambientales? ¿Lo han hecho quienes deben hacerlo, es decir, el Gobierno de Navarra y el Ministerio del Interior, en tanto que máximos responsables de la ordenación de nuestro territorio y de la política penitenciaria? Pues hay que decir que no lo han hecho en absoluto.

 

Estoy de acuerdo en que la situación de la actual cárcel de Iruña es deplorable, sobre todo porque repercute en que la vida de los reclusos sea inhumana, según han denunciado repetidas veces las personas y organizaciones que trabajan con ellos. No sé si la solución pasa por la construcción de una nueva cárcel del estilo de la que se está proponiendo, me da la impresión de que no, pero si se toma la decisión de hacerla, hágase. Y hágase todo lo rápidamente que se pueda. Pero hágase de forma que sea compatible con la salvaguarda de los intereses medioambientales de toda la ciudadanía de la Comarca de Pamplona. Hay sitios para ello.

 

            Para quienes tergiversan no existe posibilidad de compatibilizar ambos bienes porque han adoptado el punto de vista de que sólo uno de ellos merece la pena ser tenido en cuenta. Si el presidente del Tribunal Superior de Justicia y el fiscal superior de Navarra se pronuncian por la urgencia de una nueva cárcel, ellos lo entienden y lo escriben como que se pronuncian por la urgencia de una nueva cárcel en la colina de Santa Lucía , cosa que no han hecho nunca. Dicen que la Administración del Estado sigue dando pasos para acometer la dotación de la nueva cárcel cuando en realidad, por no hacer las cosas bien, dicha Administración va hacia la destrucción de un enclave natural y paisajístico protegido, y a buscarse complicaciones judiciales que, sin duda, retrasarán, ya lo están haciendo, la solución para la población reclusa. Sostienen que quienes se oponen, entre quienes me cuento, al destrozo medioambiental, en realidad se oponen al comienzo de las obras . Propugnan que sea de interés social, y en esto estoy totalmente de acuerdo, el proporcionar una vida mejor para los reclusos, pero la defensa del medio ambiente, de los espacios verdes, de los bosques, etcétera, ya no debe ser, para ellos, de interés social, porque sólo preocupa a algún que otro movimiento vecinal. En último término dicen que hay que ser prácticos y apresurar las obras, hacer la cárcel en el monte Santa Lucía y luego exigir al Estado -no ellos claro, ya habrá otros que lo hagan-, que convierta lo que quede en parque y bosque.

 

            El colmo de la tergiversación es el embellecimiento de las actuaciones de la Administración del Estado por su supuesto interés por la población reclusa (podemos creer en su interés tras conocer algo del caso Guantánamo). ¿Llegarán a decirnos que la expropiación forzosa con urgencia sin justificar, que la adjudicación de obras sin existir proyecto aprobado, que la exclusión del proyecto de nueva cárcel del trámite de Evaluación de Impacto Ambiental, serán claves para el éxito en la solución de los problemas de esa población en Navarra? ¿Querrán hacernos creer que la antidemocrática enmienda que el PSN-PSOE anunció iba a incluir en los Presupuestos de 2009 para evitarse engorrosos trámites y controles de otras instituciones (autonómicas y locales), o rehuir de la participación vecinal en la construcción de centros penitenciarios va a ser el no va más de una política penitenciaria modelo para el mundo?

 

¡¡Ver para creer!!